El plantel de 18 jugadores, directivos del club y periodistas habían abordado el vuelo que los devolvería a su ciudad, en el Norte de Italia, luego de disputar un partido amistoso para despedir al jugador del Benfica "Xico" Ferreira. La nave perdió sustentabilidad y se estrelló contra una de las murallas que rodeaba la Basílica de Superga, ya en Turín. Tras la tragedia, se declaró al club campeón del torneo italiano. El impacto en el país fue tal que, al año siguiente, la Selección nacional viajó al Mundial de Brasil en barco.





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