El caso derivó en una prueba pericial inédita que ordenó la Justicia. Se trata de un “reconocimiento de aroma” para determinar si alguna de las fragancias de los perfumes, desodorantes y colonias incautadas en la vivienda de un sospechoso de abuso sexual coinciden con las que pudo oler la víctima de una violación. El aberrante hecho que motivó esta medida judicial fue denunciado el fin de semana último en Comandante Andresito. La chica habría relatado que esa noche se hallaba descansando cuando irrumpió en su habitación un sujeto. El depravado, amparado por la oscuridad y apoyándole un cuchillo a modo de amenaza, la sometió sexualmente. El siniestro individuo luego se dio a la fuga. La joven no pudo verle el rostro. No obstante, dijo que reconoció el olor del perfume como el de un amigo de su hermano. Justamente el hermano de la chica se hallaba afuera de la citada vivienda mientras fue perpetrado el abuso, reunido con un grupo de amigos, entre ellos el sospechoso, quien llamativamente estuvo ausente una media hora esa noche -en el mismo horario en que se produjo el ataque sexual-, aduciendo que “había ido al baño”. Este joven -de 20 años- fue detenido en averiguación del hecho y se tomaron muestras biológicas en la víctima, que serán cotejadas con el ADN del presunto violador. El juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Martín Brites, ordenó esa pericia y además, el mencionado reconocimiento de aroma.





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