El olor a humo y el instinto despertaron a María Belén Neu, quien rápidamente saltó de su cama buscando a sus hijos y se encontró con lo peor, vio cómo las llamas empezaban a tomar el baño y continuaban camino a expandirse a la casa contigua. Sin dudar los hermanos de María Belén, alertados por la situación, se metieron en medio del intenso calor y consiguieron sacar a los niños a la calle, poniéndolos a resguardo. Las casas y un automóvil Peugeot 504 fueron consumidos por completo en minutos y los hombres sufrieron quemaduras leves. “Fue un milagro de Dios que no pasara nada más grave, que estemos todos vivos”, repetía María Belén, mientras los bomberos que trabajaron durante más de dos horas para extinguir el incendio por completo, peritaban el lugar y así determinar la causa que originó el siniestro.Las dos viviendas arrasadas se encontraban en Zapiola y calle 80, en jurisdicción de la Seccional 17ª de Policía. En una de ellas se encontraba María Belén con sus tres hijos, un bebé (un mes y cinco días) una nena de 5 y un varón de 2 años, respectivamente, además de su hermano Javier. En la otra, Patricia K. (27), Sergio (34) y los hijos de ambos de 2 y 4 años respectivamente.“Necesitamos todo lo que nos puedan dar porque perdimos todas las cosas, heladeras, cocina, la cama, no quedó nada. Si pueden ayudarnos con pañales para el bebé, ropas, en especial para los chicos, les estaremos eternamente agradecidos”, imploró María Belén.Al lugar acudieron autoridades de Desarrollo Social de la Provincia, que se comprometieron a entregarle dos viviendas de emergencia con techo de zinc, además de colchones y frazadas. También funcionarios municipales se comprometieron a disponer la mano de obra para limpiar el lugar y levantar las casas en un tiempo que estiman será de cinco días. Los operarios de Emsa, en tanto, se hicieron presentes y realizaron maniobras para recuperar el tendido eléctrico de la zona, debido a que el incendio consumió también los cables que pasaban frente a las viviendas. “Mis hermanos sufrieron algunas quemaduras en los brazos, pero nada grave en comparación de lo que fue el incendio. Pasó todo muy rápido y no tuvimos tiempo para nada”, indicó todavía en estado de shock María Belén.Los vecinos inmediatamente se solidarizaron con las familias afectadas y acercaron frazadas para que se protejan del frío. Hasta tanto concluyan la construcción de las casas de emergencia los afectados dormirían en un espacio cedido por una iglesia de la zona.




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