Desde pequeños nos han impuesto el miedo; y esto lo vemos por ejemplo cuando nos decían: “si haces esto te quiero, si no, no”; “si te portás mal no te doy tal cosa”; “cuidado con el hombre de la bolsa”, o “el policía te va llevar”, etc. y así el miedo se fue implantando de a poco en nuestro inconsciente. Si nos ponemos a pensar en los miedos que se nos presentan a diario observaremos que siempre tienen que ver con que vuelva a suceder algo del pasado, o que suceda algo en el futuro, pero en cualquiera de los dos casos vemos que el fundamento del miedo aquí y ahora no está presente y cuando nos damos cuenta de eso, salir del miedo es más sencillo. A su vez sabemos que aquello en lo que me concentro crece, por lo tanto los pensamientos son como agua que riegan una planta, cuanto más lo riego más crece y por el contrario, si dejo de pensarlo, esta se marchita y muere.Asique es mejor pensar en lo que nos gustaría que suceda y dejar de darle vida a los miedos que en realidad no existen en nuestro presente (que nada tienen que ver con los estados de alerta por algún peligro que surja en el presente). Para ello siempre es bueno, anotar los miedos que nos van surgiendo, tomar conciencia de que aquí y ahora no representan ningún peligro y escribir cómo me gustaría que se diera tal situación y concentrarme en ello y en la sensación de bienestar que este pensamiento positivo me aporta.Superar los miedos depende más de nosotros mismos que de la seguridad que me pueden brindar los demás.ColaboraNatalia de las NievesTerapeuta MotivacionalEn Facebook: RincónDe Luz y Bienestar154366593




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