POSADAS. El perfeccionismo negativo, aquel que caracteriza a las personas que buscan objetivos inalcanzables, predice en muchos casos la depresión en niños. Así quedó plasmado en los primeros resultados de una investigación conjunta entre alumnos de la Universidad Adventista del Plata y de la Universidad de la Cuenca del Plata, dirigidos por las investigadoras Mónica Serppe y Laura Oros. Días atrás, en la jornada de actualización “Perfeccionismo infantil y vulnerabilidad psicológica: Una relación peligrosa”, con la visita de la destacada investigadora de la Universidad Adventista del Plata, Mónica Serppe y de la docente de la Universidad de la Cuenca del Plata, Laura Oros, estas revelaron los primeros resultados de la investigación que llevan adelante en conjunto.Uno mismo y el entorno Según explicó Oro, la creencia sobre uno mismo y lo que sucede a nuestro alrededor y del futuro, determina cómo nos sentimos y cómo nos comportamos. Por ello, el perfeccionismo negativo, a diferencia del positivo donde las personas se ponen metas alcanzables, lleva a individuos a compararse permanentemente con su ideal de persona, concentrándose en sus errores, planteándose metas irreales, observando cómo responden los demás a su comportamiento; y cualquier respuesta del entorno generará sentimientos negativos, culpa, frustración, vergüenza.Por su parte y haciendo mención a los primeros resultados de la investigación, Mónica Serppe explicó cuáles son los síntomas y factores de riesgo del niño deprimido: “Los niños deprimidos tienen síntomas como ser problemas con el sueño, aislamiento, falta de energía, problemas alimentarios, en niños más pequeños las quejas somáticas son el síntoma y factores de riesgo puede traducirse en abandono, altas exigencias familiares y sociales, falta de contacto afectivo, depresión de algún familiar directo, falta de apoyo y vínculos. Para que un niño no padezca y se vea expuesto a estos factores es importante que cuente con contención afectiva, además de disminuir las exigencias según la etapa evolutiva en la que se encuentra, la disciplina es fundamental dejando de lado el ser permisivo, armonía familiar y comunicación”.Datos iniciales Serppe precisó que la investigación es de tipo cuantitativo, realizada con muestra de 257 niños de Misiones y Entre Ríos (entre nueve y once años), a través de cuestionarios entregados en horas de clases. El objetivo fue detectar si el perfeccionismo predecía a la depresión. “Los resultados fueron muy llamativos, el perfeccionismo especialmente en reacciones negativas ante el fracaso predijo significativamente los síntomas de depresión, explicando un 25% de la misma, asimismo las reacciones de los niños ante el fracaso predecía la autoinculpación en gran medida y la falta de energía. Los resultados apoyaron la hipótesis de que el perfeccionismo predecía la depresión”, indicó. El proyecto se encuentra en una primera etapa, con miras a mayo de 2017 como tiempo límite para concluir con el proceso de investigación. Marco teórico: Psicoterapia cognitiva Oros explicó cuál es el marco de la investigación y qué factores llevaron a ambas investigadoras a abordar la temática. “Dentro del encuadre de la psicoterapia cognitiva las creencias juegan un rol muy importante en el desarrollo de las emociones y de las conductas, esto quiere decir que las creencias, pensamientos respecto a uno mismo y lo que sucede a nuestro alrededor, determina cómo nos sentimos y cómo nos comportamos. Cuando estas creencias son irracionales y distorsionadas, pueden ser causa directa de desórdenes emocionales, estrés, depresión o ansiedad. Un tipo de creencia irracional es el perfeccionismo. Hay una gran diferencia entre el perfeccionismo positivo que se asocia a metas personales altas pero alcanzables, así como también lo que se espera de los demás. Suelen ser personas con buenos hábitos de trabajo, que realizan mucho esfuerzo pero si fracasan no se sienten derrotados. El perfeccionismo negativo lleva a la persona a compararse permanentemente con su ideal de persona, concentrándose en sus errores, planteándose metas irreales; y cualquier respuesta del entorno generará sentimientos negativos, culpa, frustración, vergüenza. Para el perfeccionista no existe la escala de grises, es todo o nada por lo que vive sometiéndose a situaciones imposibles de alcanzar por lo que el fracaso es una constante”.





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