JARDÍN AMÉRICA. Una disputa barrial se transformó en un ataque de proporciones que por poco no termina en tragedia. Las víctimas lograron salvarse del infierno y ahora el principal sospechoso del hecho fue detenido, después de permanecer prófugo por cerca de trece días.El presunto autor fue identificado por las autoridades como Ramón (35), quien finalmente fue arrestado ayer a la tarde cuando regresó a su casa, a pocas cuadras de donde habría desatado el incendio. Está acusado de “homicidio en grado de tentativa y daños”, según pudo saber PRIMERA EDICIÓN.La historia comenzó el sábado 11 de julio en una vivienda del barrio Timbocito, en el sur de Jardín América, a aproximadamente diez cuadras de la ruta nacional 12.En ese lugar y como tantas otras veces, Ramón habría mantenido una acalorada discusión con uno de sus vecinos, de 65 años, quien luego de intercambiar algunas palabras con el irascible sujeto decidió marcharse a casa. Allí también se encontraba su mujer.Al parecer, Ramón entendió que el pleito no había terminado y caminó las cerca de dos cuadras que separan su casa de la del hombre mayor. Entonces, pese a que eran las 16.30 y todo el barrio veía con asombro lo que hacía, tomó un bidón con combustible y comenzó a esparcir el líquido inflamable sobre el inmueble de madera. Después, quizás con un encendedor o fósforos, desató un voraz incendio.Sus intenciones fueron más que claras, según los investigadores. La pareja de abuelos que aparentemente había decidido refugiarse en el lugar por temor a los ataques de violencia del agresor, estuvo a punto de morir quemada. Con las pocas cosas que pudieron rescatar, salieron del inmueble que ardía en llamas. Fue por eso que el hombre sufrió quemaduras en las manos. Por fortuna, esas fueron las únicas lesiones.Una vez hecha la denuncia, el irascible desapareció de la escena. Entonces efectivos de la comisaría de Jardín América y del área de Investigaciones de la Unidad Regional IX iniciaron una profunda pero silenciosa pesquisa para dar con él.El trabajo de los detectives, que contó también con el apoyo de sus pares de las comisarías aledañas, permitió establecer que Ramón había regresado casi en silencio a su domicilio en las últimas horas.Las labores de inteligencia no eran equivocadas. El hombre estaba en su casa pero sabía que no podía mostrarse, por lo que no salía a la calle. Sin embargo, ayer cerca de las 6.30 los uniformados irrumpieron en ese lugar con apoyo del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía provincial y lo detuvieron. Fue el corolario de una serie de allanamientos que comenzaron temprano por la mañana.El presunto atacante quedó tras las rejas y en las próximas horas será trasladado ante la Justicia. El barrio, ahora, respira aliviado.




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