ESTAMBUL,Turquía (Medios Digitales). El asesinato de dos policías, cuya autoría reclamó el grupo armado PKK, añadió tensión a la ya de por sí candente situación en la frontera sur de Turquía, utilizada por los militantes de los diversos grupos combatientes para infiltrarse en Siria. El ataque se produce como venganza ante lo que la organización kurda considera “colaboración” del Gobierno islamista moderado de Ankara con los yihadistas del Estado Islámico (EI), uno de cuyos militantes acabó el lunes con la vida de una treintena de jóvenes izquierdistas en Suruc.Alarmados porque no habían acudido a su puesto de trabajo, compañeros de los policías Okan Acar y Feyyaz Yumusak fueron en la mañana de este miércoles al hogar donde convivían en Ceylanpinar, una localidad situada junto a la frontera turco-siria. Los cuerpos de los dos agentes veinteañeros, el uno de Antidisturbios y el otro de la unidad Antiterrorista, yacían sin vida en la vivienda. Cada uno había recibido un disparo. Aunque en un principio se barajó la hipótesis de un suicidio, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) anunció en un comunicado que fueron ejecutados por un comando fedayín del grupo kurdo.La organización armada kurda alegó que los agentes eran “colaboradores” del EI y que se trató de una operación de “represalia por la masacre de Suruç”. Si bien nadie duda de la autoría yihadista del atentado del pasado lunes, los nacionalistas kurdos acusan al Gobierno del AKP (Partido para la Justicia y el Desarrollo) de no haber hecho nada por prevenirlo y de permitir la actividad del EI en territorio turco.De hecho, varios interrogantes siguen pendientes de respuesta, entre ellos, cómo un terrorista suicida pudo infiltrarse en Suruç, una ciudad en la que la presencia de las fuerzas de seguridad es constante.





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