PUERTO RICO. Tal y como se tenía previsto, ayer desde las 10, en la sala de reuniones de la Municipalidad de esta localidad, tuvo lugar la reunión que tenía como principal objetivo allanar el camino a la falta de diálogo existente entre los trabajadores y los empresarios de la fábrica de bolsitas La Arminda.En el encuentro participaron el intendente local, Federico Neis; el ministro de Trabajo de la Provincia, Jorge Valenzuela; el secretario general adjunto del Sindicato de Obreros del Alto Paraná, Víctor Careaga; el propietario de la empresa La Arminda SA, Horacio Luft, delegados y un gran número de trabajadores de la fábrica. La firma vive su momento más crítico desde que comenzaron los problemas a mediados del año pasado. En estos momentos se encuentra sin producir, con 45 empleados en una situación muy difícil, porque no cobran desde hace tres meses, y con una profunda grieta de diferencias con los dueños, que mina cada vez más las oportunidades de diálogo y búsqueda de una posible solución.En cambio se abrió un margen de esperanza, ya que, según expresó a PRIMERA EDICIÓN Gabriel Berón, uno de los delegados de los trabajadores, “en unos quince días aproximadamente estaría saliendo la matrícula nacional de la cooperativa que conformaron y que se llamará Cooperativa de Trabajo Bolsas Kraft ex La Arminda; con eso se podría empezar a trabajar”.La noticia llegó como una luz en un oscuro túnel, ya que la consigna era buscar una solución temporaria al conflicto, mientras se planea la solución definitiva, pero ésta se complicaba por la mala noticia de que la empresa tiene el Cuit bloqueado.El compromiso rubricado ayer entre todas las partes establece que, hasta que no se obtenga la matrícula de la cooperativa, las partes continuarán con las reuniones a fin de delinear los puntos del proyecto de acuerdo definitivo a celebrar entre las partes, para luego volver a repetir una reunión similar para definir los pasos a seguir.DeudasSegún reconoció el apoderado de La Arminda, Horacio Luft, el estado de deuda de la fábrica es realmente crítico: “Después del fallecimiento de mi hermano, este año a mí me tocó hacerme cargo y lo primero que me dijeron es que el valor de la deuda podía ser mayor al valor de la empresa. Eso me asustó mucho, pero la verdad es que hasta ahora ni yo sé exactamente de cuánto es la deuda, no lo puedo afirmar porque no tengo todos los datos”, admitió. En tanto, el ministro Valenzuela fue el encargado de dialogar como voz del Gobierno y afirmó que venía con instrucciones específicas del vicegobernador de ayudar a destrabar el conflicto. “El objetivo de nuestra presencia es colaborar en lo que se pueda para que la fábrica siga trabajando. Vinimos para ayudar a que esto se solucione”, indicó el funcionario provincial. Con respecto a la opción de la cooperativa, el dueño de la empresa opinó: “A mí me parece una muy buena idea, yo estuve de acuerdo desde un principio, la idea es que todos podamos seguir trabajando, yo quiero que todo esto siga funcionando”, manifestó.Ahora, con esta opción posible, se juega una nueva partida apostando a un comodato o alquiler por algunos años y, en un acta acuerdo, dejar bien en claro en conformidad de todas las partes cómo van a seguir la empresa, los capitales y la situación de los trabajadores luego de que transcurra el tiempo definido en el mismo.Sin embargo, algunos trabajadores de La Arminda se expresaron descreídos con esa posibilidad. Una trabajadora salió al cruce de los dichos de Luft y planteó que “hace tres meses que no cobramos nuestro sueldo, estamos todo el día, todos los días, cuidando la empresa y los empresarios nunca vinieron a hablar con nosotros, nunca se nos respetó como trabajadores”. “Lo que nos preocupa es que todo esto quede en palabras o en papeles y que no se cumpla, que cuando las autoridades se vayan esto quede en la nada, porque las palabras son todas muy lindas, pero la empresa nunca nos respetó”, agregó la mujer, quien contó con el acompañamiento de sus compañeros.Sin embargo, el dueño de la empresa, Luft, aprovechó la reunión para “apaciguar las aguas” asegurando que los mayores custodios de los bienes de la empresa fueron ellos: “Nadie cuidó los bienes de la empresa como los trabajadores, ustedes son los mayores custodios de mi empresa”, aseguró mirando a los exempleados. La empresa de bolsitas Desde el inicio del conflicto en La Arminda, PRIMERA EDICIÓN publicó que había sido fundada a principios de la década de 1980 por el abogado y político Antonio “Toni” Luft, reconocido no sólo por una amplia trayectoria en su profesión y en la gestión pública, sino también por ser el primer abogado que tuvo la localidad, responsable de abrir el primer estudio jurídico en 1981.Sin embargo, tras su fallecimiento, sus herederos no supieron conducir los destinos de esta importante industria, que hoy se encuentra diezmada por problemas económicos y en grave riesgo para más de cincuenta familias, quienes hoy están esperanzadas en la posibilidad de mantener sus fuentes laborales a través de la cooperativa.





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