SAN ANTONIO. Dice un viejo adagio policial que “el autor de un hecho siempre vuelve a la escena”. En este caso se trata de un sospechoso de cometer un sangriento homicidio, perpetrado en la madrugada del domingo 6 de julio del año pasado. La víctima fue Guillermo Mota, quien tenía 29 años y era el supuesto amante de la mujer del acusado, según informó la Policía en su momento. Tras nueve meses de investigación, los uniformados establecieron que el sujeto sindicado como el asesino cruzó la frontera hacia Brasil, donde tenía conocidos. Ya le habían perdido el rastro. Sin embargo, el individuo, de 25 años, el pasado martes a las 16.30 regresó a su domicilio, en el barrio Cerámica de San Antonio. El dato llegó a oídos de los efectivos y terminó tras las rejas. Ahora deberá responder ante la Justicia por el terrible homicidio. Estuvo a cargo del operativo personal del Comando Radioeléctrico y de la División Investigaciones de la Unidad Regional XII, con asiento en Bernardo de Irigoyen. En la vivienda del sospechoso se procedió al secuestro de dos armas blancas que podrían ser de interés para la causa.Cabe recordar que aquel domingo a la madrugada -alrededor de la 1- el joven volvió a escuchar rumores sobre una supuesta infidelidad de su mujer. Al parecer, se encontraba con un amigo cuando finalmente decidió confirmar esas versiones que le llegaban desde hacía varios días y que lo estaban volviendo loco. Siempre según la reconstrucción realizada por los investigadores, fue entonces que se dirigió junto a su compañero hasta una zona de poca circulación donde se encontraba estacionado un automóvil. Allí, según el rumor, su esposa se encontraba con otro hombre. El muchacho tomó coraje y descubrió con horror que era cierto. No se supo si efectivamente se trataba de un encuentro sexual, pero lo cierto es que entonces el joven tomó un arma blanca -sería un cuchillo y los detectives buscan ese elemento para establecer si, como creen, lo llevaba consigo- y comenzó a agredir, pero no a su mujer, sino al joven con el que ésta se encontraba. Los peritos de la Policía pudieron establecer que Guillermo “Bibi” Mota (29) recibió por lo menos unos diez puntazos. El infortunado joven intentó escapar, pero cayó desplomado a unos veinte metros del automóvil.




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