POSADAS. Muchas veces, los efectivos policiales aparecen en el ojo de la tormenta por negligencias, omisiones o hasta acciones violentas. Existe una delgada línea que en algunas oportunidades se quiebra y mancha el uniforme. Sin embargo, claro, también los hay de los otros, de los policías honestos que arriesgan hasta su propia vida para salvar a los demás.Varios de esos efectivos abandonaron ayer el anonimato y recibieron un reconocimiento por parte de las autoridades. PRIMERA EDICIÓN aprovechó la oportunidad y entrevistó a dos de esos dieciséis uniformados que fueron homenajeados por cumplir al pie de la letra con la vocación de servicio. La oficial ayudante Carina González (33) y el cabo Alfredo Duarte (29) son los protagonistas de la historia. Hace pocos días, pergeñaron un arriesgado rescate en aguas del río Paraná para salvar a una joven que intentaba quitarse la vida frente a la avenida Costanera de Posadas.González lleva siete años en la fuerza. Se crió en el barrio Villa Dolores de la capital provincial y fue la que abrió el camino policial en la familia: al contrario de lo que suele suceder, no tuvo abuelos, padres o tíos en la fuerza. Duarte lleva diez años de policía y es del barrio Tacurú, por avenida San Martín.“Fue a eso de las 6.40 del domingo 1 de marzo. Hacíamos recorridas de prevención cuando un señor nos hizo señas para que nos detuviéramos en Benavídez y Costanera. Pensamos que podía haber sido un robo o algo así, pero ahí nos dijo que una joven se había metido al río”, contó González. La dupla se arrimó a la baranda y confirmó el dato. Una joven estaba allí, con la cintura al agua, en estado de shock.La mujer no respondía a las preguntas de los uniformados. Ni siquiera se daba vuelta. Y así como si nada, se empujó con sus manos y se arrojó al cauce del Paraná, en una zona donde la profundidad es de aproximadamente 14 metros, nada más y nada menos.¿Que pasa entonces por la cabeza de un policía? ¿Cuáles son las sensaciones de esos primeros segundos? “Te preguntás ‘¿y ahora qué hago?’, más allá de la preparación y todo eso, porque hay que estar en el momento y tomar una decisión; es fácil decir por qué hizo esto y no lo otro, pero hay que estar ahí. Hasta te preguntás qué pasaría si te ahogás”, responde Duarte. “No sentís miedo, actuás de manera automática porque sabés que eso es lo que tenés que hacer, sos policía y tenés que resolver”, aclaran ambos al respecto. La cuestión es que, para cuando se dieron cuenta, la chica ya estaba completamente sumergida. Ahí los policías entraron en acción: el cabo se aferró con una mano a la baranda y con la otra sostuvo del cinturón a la oficial, que se lanzó a las aguas del Paraná.“Traté de estirarla para arriba y sacarla al paredón. Fue difícil, pero logré agarrarla del brazo hasta que con mi compañero logramos sacarla a la superficie”, cuenta González, quien después le practicó la maniobra de reanimación y la muchacha pudo recuperar la consciencia. “¿Por qué me salvaste? ¿No se puede ni morir tranquila?”, fue la respuesta de la víctima, aún en shock.Sin embargo, no fueron todas pálidas. Al contrario. Ya con la ambulancia en la zona se acercó la madre de la joven para agradecerles a los policías por el valiente accionar. No era para menos: casi pierde a su hija en el día de su cumpleaños.“Uno se siente bien porque se da cuenta de que esa persona a la que salvaste va a estar bien”, reconoce González. No obstante, asegura que ni ella ni su compañero se sienten héroes. “Es que no lo somos, es sólo la satisfacción del deber cumplido. Todos los días uno se enfrenta a situaciones diferentes y debe resolver un montón de cosas que por ahí la gente no sabe”, afirma la mujer policía. A su lado, su compañero asiente y agrega que después de algún tiempo “uno se da cuenta de lo que hizo y de que puso en juego su vida”.La entrevista está por terminar y antes de que se apague el grabador queda una última pregunta para los dos policías que reflejan la vocación y el arrojo de muchos de sus compañeros. ¿Lo volverían a hacer? “Sí, sin dudas. Una y mil veces”, responden sin dejar lugar a dudas. Condecoraciones y certificados en la JefaturaAyer por la mañana fueron reconocidos otros catorce efectivos policiales, además de González y Duarte, actualmente en la comisaría seccional Cuarta de Posadas.Autoridades provinciales homenajearon también al sargento Cristian Chaparro y al cabo Antonio Fagúndez, de Seguridad Vial y Turismo, por la captura de dos delincuentes que minutos antes habían robado casi 60 mil pesos de una estación de servicios de Candelaria, el 18 de enero pasado.El oficial ayudante Luis Andrusycyn y el cabo Gastón Cantero también recibieron una condecoración por asistir a un parto en San José, al igual que el suboficial mayor Roberto Pereyra, el cabo Lorenzo Nahunchuk y la cabo Ángela Meza, en un procedimiento similar realizado en Paraje Saltito Dos, jurisdicción de San Vicente.Por otro hecho similar fueron reconocidos el sargento ayudante Carlos Brítez, los cabos Leonardo Boni y Hugo De Lima, junto con la agente Mariana Skromeda, en Concepción de la Sierra, al igual que sus pares de la comisaría de Aristóbulo del Valle, el oficial ayudante Matías Gómez y los agentes Javier Fichtner y Cristian Felipe, quienes debieron abrirse camino en una zona cercana a Picada Libertad, en medio de la oscuridad, para asistir a otra mujer que estaba a punto de dar a luz.





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