POSADAS. Originarios de Bélgica, también llamados “gofre”, los waffles desembarcaron en la costanera de esta ciudad de la mano de Cintia Rivero, quien, con intención de ganar un dinero extra, decidió -en 2006- comprar su primera wafflera. Algo que saca adelante a las emprendedoras es su creatividad además de realizar lo que les apasiona, en este caso, Cintia confesó que “en realidad, siempre fui de comprar máquinas raras. Las primeras las compré allá por 2006 y fui comprando de diferentes formas (cuadradas, de flores y de corazones), pero como eran modelos familiares, no me duraban mucho. Mientras tanto, usaba a mi familia como conejitos de indias”, y se ríe porque, claro, algunos no eran tan ricos. Entre prueba y error, llegó a la fórmula actual, esa que todos quieren. Al principio, Cintia no sabía cómo preparar aquello que los norteamericanos consumen en el desayuno. “Buscaba por Internet y fui probando recetas de uno y otro. Como estudié pastelería y panadería, también fui innovando y probando mis propias fórmulas hasta llegar a la que más me gusta. Igual no es algo muy complicado, es hacer masa como panqueques, pero con un secretito”. Al principio, la joven mamá de un pequeño de tres años comenzó llevando a las ferias de la costa algunas “cosas de pastelería y panadería, mientras me fui equipando y con la ayuda de mi cuñada. Un día nos mandamos y nos largamos a hacer waffles; la primera vez fue en la Expo Mujer, hicimos un menú, llevamos otras opciones, y además teníamos crepes, que son los típicos panqueques”. Cómo una vida da un importante giro, pues Cintia había estudiado Turismo, pero su pasión es La Pastelería, donde siguen creciendo porque tienen un sueño.





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