POSADAS. En la Municipalidad de esta ciudad están patentadas unas 45 mil motos de baja, media y alta cilindrada, una cifra que ubica a la capital misionera en el segundo lugar del país en cantidad de motos por habitantes. Según estadísticas oficiales, las motos protagonizaron el 75% de los accidentes ocurridos en 2014 en la zona capital (Posadas, Garupá y Candelaria), mientras que las víctimas de accidentes, en su gran mayoría, fueron personas de entre quince y 30 años. Los datos plantean un problema social, de seguridad vial y de salud pública extremadamente serio en la zona sur misionera, pero no casual: el aumento de cantidad de motovehículos es directamente proporcional al pésimo y caro servicio de colectivos, ya que la mayoría de los consultados admite que usa la moto como alternativa de traslado para “zafar” del grupo Z y su deficiente prestación de servicios de transporte integrado en estas tres ciudades. En los países del primer mundo, las ciudades que reciben la más alta calificación por su calidad de vida son, a su vez, las que tienen el mejor transporte público posible, lo que hace que existan jurisdicciones en las cuales el 90% de la población usa el colectivo o el metro para trasladarse porque le resulta más barato, cómodo y efectivo. En Posadas es al revés: los trabajadores apenas pueden juntar unos pesos, deciden invertir en la compra de una moto para evitar el martirio del viaje en colectivo. Es que aceptar las condiciones de traslado en este medio de transporte implica “bancarse” los apretones en horas pico, los cambios abruptos de recorrido, las escasas frecuencias nocturnas, el levantamiento de servicios sin previo aviso, o en otras palabras, el permanente y sistemático abuso. Cifras que no mientenLos defensores del monopólico grupo Z suelen minimizar las quejas de los usuarios de dos maneras: ignorándolas o desmintiéndolas. Pero las que no mienten son las estadísticas que marcan el notable problema social que se genera por el aumento de motos en circulación, el consiguiente aumento de accidentes en los que está involucrada una moto y la enorme cantidad de personas politraumatizadas en estos accidentes, donde “el paragolpes es uno mismo”, según un lamentable pero acertado dicho cada vez más popular. En el informe estadístico del Servicio de Emergencias y Derivaciones de la Unidad Central de Emergencias del Ministerio de Salud Pública, los números son contundentes: de 1.871 accidentes en los que tuvo intervención la Unidad de Traslados, 1.413 tuvieron a una moto como protagonista. Entiéndase que si intervino la Red de Traslados de Emergencia es porque hubo lesionados, y en todos los casos de accidentes en que intervienen motos, el lesionado por lo general es el conductor de la misma. Los politraumatizados en accidentes con motos, que sobreviven a los mismos, tienen altas probabilidades de padecer una discapacidad motriz de por vida. En otras palabras, nadie “la saca barata” de un accidente de estas características. Una caravana diaria Son las seis de la tarde en Posadas. El calor aprieta, y los casi 800 obreros de la construcción que trabajan en el complejo de viviendas Itaembé Guazú se preparan para volver a sus casas después de una larga y agotadora jornada. Entonces comienza el “espectáculo” diario de las cientos y cientos de motos saliendo del complejo a la ruta nacional 12, casi todas juntas, muchas de ellas con dos obreros sobre cada motovehículo. “Casi todos venimos en moto. Yo me compré usada hace tres meses, me pudrí del colectivo. Vivo en el barrio Fátima y tenía que pagar dos colectivos para llegar, dos para volver, encima viajás mal, esperás un montón y te sale una fortuna”. El testimonio de Juan Carlos no difiere de los que expresan los demás obreros consultados. Y coinciden también en la alternativa: “Si fuera bueno el servicio y no tan caro podría ir y venir en colectivo, no arriesgás la vida en el asfalto”. Es que cada obrero debe disponer diariamente de, al menos, doce pesos para los dos boletos únicos con Sube, o los 16 sin la tarjeta o cuando no consiguen centros de recarga. “En casa guardamos la plata para el colectivo de los chicos que van a la escuela y ahorramos con la moto”, agrega Juan Carlos, hábil para sacar cuentas rápidas: “mi señora y yo necesitamos 600 pesos por mes para el colectivo. Los chicos otros 300, casi mil pesos para sufrir. Es mucho. La moto me salió cuatro mil, recupero lo que invertí en un toque”, concluye. La caravana de motos que sale diariamente del complejo con los obreros que vuelven a sus hogares tiene una particularidad: casi todos llevan puesto el casco protector, y algunos, incluso, chalecos con cintas reflectoras. La explicación desborda el sentido común: “Nos cuidamos, somos responsables y queremos llegar enteros”. El bajo costo de este vehículo aumenta la posibilidad de compra por parte de trabajadores asalariados. Es que con relativamente poca inversión inicial y cuotas accesibles, pueden comprar una moto cero kilómetro que les evita los gastos de taller y aumenta la seguridad en el tránsito.Proliferan los talleresOtro de los efectos del notable incremento de la circulación de motos en Posadas es la cantidad de talleres especializados en estos vehículos que se instalaron en los últimos tiempos sobre las principales avenidas. En la mayoría brindan el servicio tradicional, pero en otros, se especializan en los “toques” que convierten a las motos en poderosas armas que pueden levantar grandes velocidades. Son las motos de los “pisteros” que corren picadas. Estas motos modificadas tienen circulación prohibida, pero las hay de a cientos. A partir de la obligatoriedad de la Verificación Técnica de motos (ver aparte) no pasarán el examen ni obtendrán la oblea que se exigirá en los controles. Una buena forma de prevenir el uso irresponsable. Muchas motos, poca experienciaEl propietario del hasta ahora único taller de verificación técnica vehicular para motos en Posadas, Héctor Germán Vázquez, coincidió en que “efectivamente la moto es la alternativa al transporte público” en la capital por parte de los trabajadores, aunque llamó la atención sobre la falta de experiencia en conducción y tránsito de muchos de los nuevos “motoqueros”. “Hay gente que nunca manejó y anda, entonces se ven situaciones muy peligrosas en las calles por falta de experiencia. Quien se expone al tránsito tiene que tener noción de los riesgos”, dijo. Por su taller de Tamareu casi Almirante Brown ya pasaron 250 propietarios que lograron sortear el control sin inconvenientes, pocos si se tiene en cuenta que son 45 mil las motos patentadas. “Las que
no pasan son las que fueron modificadas, escape libre, suspensiones bajas, retoques para picadas, nada que atente contra la seguridad”, explicó. En este último caso, tienen treinta días para volver a la moto al estado normal. A partir de esta semana, la Municipalidad reconocerá la VTV que otorga este taller a partir de un convenio con el Ministerio de Gobierno. En breve habilitarán un segundo taller exclusivamente municipal, ya que se prevé un desborde de demanda cuando empiecen a exigir la oblea.




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