CANDELARIA. Hay un hecho que mantiene nerviosos a los comerciantes de esta ciudad, quizá porque pensaron que estaban lejos de tener que preocuparse por la inseguridad en una localidad tan pequeña como Candelaria, pero en un lapso de dos semanas se sucedieron cinco robos en tres locales de una misma cuadra y todos con el mismo modus operandi. Esto los despertó. El raid delictivo comenzó un lunes. Ese día ingresaron a una heladería ubicada sobre la calle Mitre casi Tarelli de esta ciudad. Lo llamativo fue que también entraron al otro día -martes- y también el miércoles, pese a los denodados intentos de sus dueños por cubrir el lugar de ingreso de los delincuentes. Se hizo la denuncia correspondiente pero “no pasó nada”, aseguraron desde el local. El domingo siguiente, aproximadamente a las 21, ingresaron a un supermercado de la misma cuadra y al jueves siguiente lo hicieron en una farmacia lindante. Los dueños también hicieron la denuncia pero, como en la heladería, “no pasó nada”.“Lo alarmante fue que, de estos tres hechos, dos fueron cometidos por niños de entre diez y trece años”, aseguró a PRIMERA EDICIÓN Mario Dos Santos, comisario local. “La ciudad no es la misma que hace unos años porque hay barrios nuevos y por lo tanto más población. Lo que llama la atención es esta nueva modalidad que tiene como protagonistas a menores, porque de tres casos en los que intervino la comisaría, dos tenían como partícipes a niños”.Ladrones de golosinasEl primer atraco se produjo en la heladería y a juzgar por lo elegido para robar, “se ve que son ‘gurisaditas’ (sic)”, manifestó Vanesa, empleada del local, en diálogo con este Diario. Es que se llevaron un home theater, golosinas, helado y picolé. Ingresaron por el ventiluz del baño y también sustrajeron las llaves del local. De esa misma manera entraron tanto el martes como el miércoles, por ese mismo ventiluz que cambiaron los dueños una y otra vez.Luego fue el turno del supermercado en la esquina de las calle Mitre y Tarelli. “Como fue alrededor de las 21 no habíamos puesto la alarma”, aseguró Elba Jiménez, su dueña. “Por las imágenes que vemos en las cámaras de seguridad se nota que son niños. En nuestro caso también ingresaron por el ventiluz del baño y se llevaron monedas, lo que había de cambio en la caja. No pudimos ver si también se llevaron comida, pero nos dimos cuenta de que eran chicos”. Jiménez aseguró que también hicieron la denuncia pero “no hicieron nada, si a esa edad no se puede hacer nada”, dijo resignada. En el caso de la farmacia lindante al supermercado ingresaron al jueves siguiente. Si bien el modo es el mismo (también ingresaron por el ventiluz, en este caso, de la cocina), las cámaras apostadas en el lugar determinaron que eran jóvenes, ya no niños. “Cortaron las barras horizontales y se tomaron el trabajo de sacar uno por uno los vidrios de la ventana. Fue a las 4.56 de la mañana, porque el horario quedó registrado en las cámaras”, aseguró Claudia, encargada de la farmacia. Agregó que tenían máscaras de carnaval y que el asalto en la madrugada duró entre seis y siete minutos, tiempo suficiente para romper los cables de la caja registradora y sacarla por el mismo ventiluz de ingreso, y en el camino llevarse “cadenas y anillos”. “Hace 17 años que vivo en Candelaria y nunca vi algo semejante. Lo máximo era alguna piedra que rompía el vidrio, pero nunca algo así. Tuvimos que contratar seguridad y eso nunca nos pasó”, cerró Claudia.





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