POSADAS. En la premura por avanzar con la obra pública en un año electoral, el Iprodha arrasó sin el debido permiso con casi todas las araucarias de buen porte situadas en el predio donde se construirá la ampliación del Hospital Subzonal General Municipal de San Pedro. Por lo que pudo saber este diario, el Ministerio de Ecología ya tomó conocimiento de la situación y notificó a la empresa constructora de la infracción, elevó el sumario y, aunque debería haberse incautado la madera, “no se pudo precisar en qué estado se encuentra ni dónde”, precisó una fuente allegada al organismo. El Pino Araucaria es Patrimonio Natural y Monumento provincial. Está protegido por ley y no debe ser cortado, salvo que (cuando se trata de obras públicas) se sigan los pasos previos para conseguir el permiso oficial. No obstante, en el terreno de la obra queda una sola araucaria en pie. Las demás, junto con otras muchas otras especies autóctonas, ya no están y se ignora qué pasó con la madera. En Misiones no es delito penal la tala de un árbol protegido por ley, como tampoco el atropello y muerte de un animal protegido: todas las actuaciones de Ecología son procedimientos de infracción a las leyes vigentes. En estos casos, se notifica al contraventor sobre los alcances de la ley de protección de un monumento natural como la araucaria y se aplica una multa en unidades de combustible. “Yo estuve visitando el lugar, incluso dialogué con el encargado de la obra. Si se procedió fuera de la ley, es gravísimo”, dijo a PRIMERA EDICIÓN el diputado radical Gustavo González, para quien “más allá de que celebramos la realización del hospital, lo que hay que hacer es cumplir la ley. Es una falta grave por parte de la encargada de la obra, que es el Iprodha, y también es responsable el Ejecutivo”, disparó. “Situación bizarra”“El Iprodha debería haber mandado inspectores de la obra”, analizaron los ambientalistas consultados: “Se trata aquí de una situación más bien ética, principalmente de los arquitectos de la Dirección Provincial de Arquitectura, quienes diseñaron la obra y debieron prever una alternativa al apeo o, si eso era imposible, al menos su transplante. Inclusive, si hay voluntad se puede diseñar el edificio de modo tal que el árbol siga creciendo en el lugar donde nació, se planifica un jardín interno. Hay muchos ejemplos de estas acciones de protección y uno de ellos es el mismo edificio de Ecología, situado en pleno microcentro de la capital provincial, dentro del cual crece un palmito”. En ese sentido, Martín González, administrador de una reserva privada en la zona de San Pedro, cuestionó: “Nuestro ambiente está en crisis. Las especies animales y de flora están en peligro y muchas de ellas en riesgo de extinción porque el medio en el que viven está siendo destruido”. “Es un poco bizarra la situación, porque si se toma una medida para atender la salud de la población, lo ideal debería ser que no se proceda al apeo de nuestras especies protegidas y de otras, porque se termina provocando un daño al ambiente que, tarde o temprano, termina provocando un impacto en la salud”, advirtió. Fuera dela leyLas obras del Hospital de Zona, reclamado y necesario para los 50 mil habitantes del pueblo, fueron una indiscutible buena noticia para todos. Lo que puso los pelos de punta a los ambientalistas fue el veloz modo en que arrasaron con los árboles, y para colmo actuando fuera de la ley. “Otra vez se actuó fuera de la ley, pero no dejamos de preguntarnos: siendo una especie protegida por ley, ¿No ameritaba que los arquitectos de ?Posadas? hicieran un diseño que la protegiera y a su vez destacara el interés por conservar nuestro Patrimonio Natural?”, señaló , desde la reserva Yaguaroundi, Martín González, desalentado por el incumplimiento sistemático de las normas vigentes.“¿Hecha la ley hecha la trampa?”, cuestionó. De acuerdo a su apreciación, el Iprodha debería haber mandado inspectores de la obra, para verificar que se proceda correctamente.




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