ELDORADO. El sacerdote Alfonso Heck cumplió cincuenta años de su ordenación, por lo cual los vecinos y fieles que concurren a la Parroquia Espíritu Santo le brindaron un homenaje. Por tratarse de una fecha especial, se celebró, como siempre, la misa en la capilla y tras la reunión se compartió una cena en el Centro de Empleados de Comercio de Eldorado.“Lo único que puedo expresar es la gratitud de lo bueno que ha sido Dios conmigo, siempre bueno y la verdad que yo no siempre fui tan bueno como corresponde. Pero con mi lucha puede perseverar y llegar a estos cincuenta años de vocación”, reflexionó el religioso cuando le tocó dar unas palabras durante la ceremonia.Heck se muestra muy reacio a celebrar sus aniversarios pero admitió que “a la gente le gusta celebrarlo, aunque a mí no porque tengo cierta timidez. Pero agradezco este homenaje y agradezco a Dios, aunque sin merecerlo”, insistió.La vocación del padre Alfonso despertó gracias a un “llamado especial que Dios hace a ciertas personas”, según lo explicó él mismo, “es por pura providencia. Dios tiene un proyecto que se debe ir realizando y que es el reino de Jesús y por eso Él elige a muchos, pero no todos responden.”El padre dice que de muy chico quiso ser sacerdote “aunque era un sabandija” comenta y que gracias a un sacerdote que conocía en su barrio, lo incentivó a continuar la vocación. Alfonso es mellizo y el parto de su madre no fue para nada fácil, al contrario, el nacimiento de ambos fue ofrendado por su padre a Dios como también la vida de su madre. “El más plaguita y retobado, que era yo, me ofrecí para ser sacerdote. Tuve el gusto que a dos días de mi ordenación como sacerdote, pude celebrar el casamiento de mi hermano mellizo y también bauticé a mis seis sobrinos”, recordó sobre sus etapas iniciales.Contó Heck que los primeros años fueron de aprendizaje y nada fáciles, porque teóricamente se aprende mucho pero “debo confesar que son años difíciles. Gracias a Dios nunca tuve momentos de dudas, pero sí momentos de tristezas y bajones ante las pruebas de la vida o ante las pruebas de mis superiores”. “Un sueño que Dios cambió”“Siempre estuve en Misiones, aunque yo confieso que mi sueño fue ser misionero en África, fue mi sueño más grande, pero se truncó porque seguramente Dios dijo “vas a ser misionero en Misiones, donde soy muy feliz”. El padre Alfonso es oriundo de la localidad de Puerto Rico, lugar que tiene alrededor de 28 sacerdotes, donde la vocación es muy fuerte.El acontecimiento más importante a su consideración es el Segundo concilio del Vaticano “es el acontecimiento más importante en la Iglesia después de su fundación por Cristo, desde Pentecostés del año 33 en el país de Jesús. Era un nuevo Pentecostés, fue fabuloso porque hubo propuestas que nunca nos imaginábamos”, relató sobre los acontecimientos más impactantes de su ministerio.





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