GARUPÁ. El cuerpo de paramédicos y bomberos voluntarios de esta localidad tiene entre sus filas a la primer bombero voluntaria trans del país. Se trata de Abigail, de 22 años. Aunque en su DNI aún figura como Gabriel Fleitas, sus 57 compañeros del cuerpo de bomberos la conocen y llaman por el nombre que eligió a los 13 años luego de exponer ante su familia, amigos y conocidos su condición de trans. Hace exactamente tres años, se conoció la historia de la primer bombero trans de Rosario quien había ingresado en 1998 a la agrupación como hombre y, tras su decisión de mostrarse como mujer, se le autorizó en 2011 a usar uniforme social de mujer. El caso de Abigail es diferente pues ella no solo es voluntaria, sino que se presentó hace dos semanas como trans y de inmediato fue aceptada como tal en el cuerpo de paramédicos y bomberos de Garupá. Desde entonces, Abigail y los otros 57 miembros de esta organización participan de un intenso proceso de capacitación que incluye clases y talleres prácticos todas las tardes de los martes, jueves y sábados. PRIMERA EDICIÓN participó de una de estas clases. “Me animé a transformarme después que murió mi mamá” Desde muy pequeña, Abigail se sintió más a gusto vestida de mujer. “Pero no me animé a decir nada hasta después que falleció mi mamá, cuando yo tenía 13 años, aunque por supuesto mi mamá se daba cuenta de todo”, recordó. Abigail tiene 13 hermanos, 10 mujeres y 3 varones. “Mis hermanos y mi papá lo tomaron bien, me aceptaron como soy. En casa mi dicen a veces Gabi y otros Abigail”, aseguró. En cuanto a su adolescencia, Abigail tiene muchos recuerdos de rechazos y prejuicios, especialmente en las escuelas donde asistió. “Cambié muchas veces de escuela, me iba cuando sentía el rechazo… en algunas me prohibieron que me vista de mujer, en otras que entrara al baño de mujeres. Yo no podía ir vestida de varón porque no me siento varón. En la última escuela donde fui, el Instituto Espíritu Santo de Posadas, me trataron muy bien, mis compañeros y docentes me llamaban Abigail aunque en mi documento figure Gabriel. Tuve que dejar la escuela por cuestiones laborales”. En cuanto a sus compañeros del cuartel, contó que se sintió a gusto desde el primer día. “La verdad es que son todos muy respetuosos”, confió. Un perfil diferenteEn el mes que lleva de funcionamiento (fue creado el 10 de noviembre de este año) el cuerpo de paramédicos-bomberos voluntarios de Garupá logró generar bastantes cambios en barrio Fátima donde está instalada su sede, el salón comunitario que la EBY construyó hace años y que estaba casi abandonado hasta que un vecino, Humberto Regalo, no sólo refaccionó el salón sino que gestionó la autorización de la EBY para que se instalen los bomberos. “Acá se juntaban los muchachos para drogarse… ahora ya no vemos a ninguno. Este lugar cobró vida y ahora está todo limpio y cuidado. Los vecinos vienen a ver si es cierto lo de los bomberos porque algunos no pueden creer… y la semana que viene empiezan los más chicos, de 6 a 15 años, con las actividades de cuerpo de cadetes… que para nuestra zona es como una colonia de vacaciones”, contó entusiasmado Regalo. Obviamente, los chicos no realizarán prácticas de fuego “es de carácter formativo”, detallaron. “Nosotros somos paramédicos- bomberos, somos voluntarios porque no cobramos por nuestros servicios, pero el objetivo es que este sea un espacio de formación como paramédicos y bomberos. Hemos presentado un proyecto al diputado Mario Lindemann sobre el uso de paramédicos en todas las ambulancias y que estos estén profesionalizados, no un curso de pocos meses sino en una carrera de tres años” contó el comandante mayor del cuartel, el médico Wilfrido Tscuchida. Integran este cuerpo médicos, enfermeros y paramédicos diplomados. Lo conducen además de Tscuchida, el oficial instructor de bomberos, Sergio Gómez Da Silva, subcomandante del cuartel; y el oficial instructor paramédico, Gustavo Rojas. En el cuartel se ofrecen servicios de atención primaria (curaciones de heridas menores, toma de presión, entre otras atenciones sanitarias), “nosotros somos auxiliares de la Justicia y nuestro perfil como sociedad civil es antisiniestro y sanitario”, detalló Tscuchida. Obviamente también acuden como prevención de incendios para lo cual cuentan con unos chicotes de cuero y solo dos trajes ignífugos que fueron donados por los Bomberos de Encarnación (Paraguay). No tienen móvil ni manguera. Poco y nadaEl cuartel de paramédicos bomberos de Garupá no tiene ni siquiera una manguera. Para apagar pequeños incendios cuentan con guachas que, en el mes que llevan funcionando, ya les permitió sofocar dos pequeños incendios y salvar dos viviendas. Tienen además 2 tablas rígidas para trauma, 3 botiquines, collarines para todas las edades, tres sillas de ruedas e insumos para primeros auxilios, tensiómetro, termómetros… algunas de estas cosas nos trajeron los mismos vecinos. “Tenemos iniciativa, ganas de trabajar pero nos faltan los elementos básicos para atención de las víctimas. Lo más urgente es contar con un móvil pequeño, aunque sea una moto para llegar más rápido a donde se encuentre la víctima”, señalaron. Cada integrante del cuartel se compra su uniforme que una modista de la zona les confecciona especialmente. “No tenemos mucho pero nos sobran ganas de crecer, de ayudar a otros y de seguir capacitándonos para se mejores en lo que hacemos”, remarcaron.




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