BERNARDO DE IRIGOYEN. Luego de más de tres meses de reuniones con funcionarios y autoridades, que incluyeron acuerdos verbales y actas firmadas, los comerciantes de la localidad más oriental del país dijeron basta: “Hemos hecho asambleas, actas, hemos logrado acuerdos, sólo pedimos criterio, sentido común, estamos perdiendo muchísimo dinero cada día y de veinte días a la actualidad la situación se ha agravado, es la primera vez que llegamos a este punto, pero no encontramos otra manera de hacernos escuchar”, expresó Alan Junes, conocido empresario de la localidad, a PRIMERA EDICIÓN, resumiendo el pensamiento de los presentes en el reclamo.Cerca de 250 personas portando pancartas, pasacalles, carteles y tambores redoblantes se manifestaron frente al paso fronterizo, cortando dos de las tres arterias del mismo. Eran empresarios, comerciantes y empleados, todos solicitando que se tomen las medidas para liberarlos del “cuello de botella” que viene asfixiando la actividad comercial del pueblo. “Esta aduana tiene más de 30 años de antigüedad, cuando había un 10% de la población ahora existente. No estamos en contra de las normas, pero si no tienen la infraestructura necesaria para desenvolverse, pedimos que se manejen con criterio y no que la gente que se acerca a gastar su dinero aquí no lo haga porque para cruzar debe soportar una o dos horas” de espera, afirmó el comerciante Jorge Feldman.Mostrando las pancartas y explicando a los transeúntes sus motivos, la medida de fuerza se desarrolló ordenada y tranquilamente y no hubo ningún tipo de incidente que lamentar. A pesar de las largas filas de autos que se formaron a ambos lados de la frontera, nadie reclamó, pues cotidianamente todos sufren esas mismas largas esperas, que precisamente generaron el reclamo de ayer.A contramanoTodos coinciden en que se están desaprovechando las posibilidades que genera el tipo de cambio con el real brasileño y que, en lugar de facilitar las condiciones para el crecimiento local, se ponen trabas “absurdas”, perjudicándolo. “Durante treinta años, debido al cambio, hicimos crecer económicamente a los pueblos brasileños aledaños; ahora, cuando el cambio nos favorece, nosotros ponemos trabas absurdas y nos autocoartamos la posibilidad de crecimiento”, graficó “Coky” Sosa, propietario de un supermercado.“No podemos ponernos tan estrictos, si muchas veces no hay luz o Internet y es imposible cumplir con los controles”, protestó Alan Junes. “De esta manera están fomentando el paso clandestino, acá hay más de 50 kilómetros de frontera seca, donde cualquiera cruza sin control alguno, y aquel que decide cruzar por el paso habilitado sufre todos esos contratiempos”, agregó y, para finalizar, apuntó: “Yo tengo comercios de ambos lados, cruzo al menos seis veces por día, no puedo disponer de ocho horas tan solo para cruzar. Es insólito lo que están haciendo con nosotros, somos un pueblo de frontera, hay parentescos, hay actividades, hay servicios que están de un lado o del otro y de ambos lados se utilizan, somos tres ciudades integradas, no dos países, lo que pedimos es que se actúe en consecuencia”.Apoyo del MunicipioEl intendente local, Nemesio Aquino, se hizo presente en la protesta, donde le fue entregado un petitorio para la urgente gestión solicitada. Expresó que “estoy acá porque sabemos de la importancia de la actividad comercial para nuestro pueblo; además de los empleos estatales, es la única fuente de trabajo genuina que tenemos y puedo observar como de esta manera se está viendo muy perjudicado y, junto a él, la Comuna. El reclamo es legítimo y valedero, por eso acompañamos y estaremos al frente de las acciones que correspondan”. “Por otro lado -anticipó- también estamos trabajando en las gestiones. El jueves en Buenos Aires tendremos una reunión con el director nacional de Migraciones para solicitarle una urgente solución. Sólo pedimos que prime el criterio adecuado a nuestra zona y que no por ser inflexibles transformen la realidad de nuestra región”.





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