OBERÁ. Un agente de la Policía de Misiones, quien prestaba servicios en la Unidad Regional II (con asiento en esta ciudad), fue puesto en disponibilidad por la Jefatura y el uniformado denunció que dicha medida se debió a sus comentarios en un grupo de “whatsapp”. Lo llamativo es que, al ser notificado de su preventiva separación de la fuerza de seguridad, le mostraron las conversaciones que mantenía con otros miembros del grupo de conversación a través del teléfono celular, todos integrantes de la mesa de enlace policial. Sus superiores consultaron con la jueza de Instrucción 1 de Oberá (en turno), Alba Kunzmann de Gauchat, quien les habría comunicado que no configuraba un delito mencionar algunas cuestiones en un chat privado, según lo expresó el mismo involucrado a este diario. Se trata del agente Gustavo Javier Fontana, quien trabajaba en la comisaría Primera de la UR II. El uniformado aseguró que primero lo trasladaron desde esa seccional a realizar vigilancia a un Juzgado obereño, luego le impusieron algunas restricciones irregulares, hasta que finalmente, el último viernes, fue pasado a disponibilidad. “El trasfondo político”En el diálogo que mantuvo con PRIMERA EDICIÓN, el policía dijo que esta situación por la cual atraviesa, que a su entender es “una persecución”, tiene en realidad un trasfondo político. “Mucho tiene que ver la actitud tomada por los delegados de la Mesa de Diálogo, la cual integro, quienes con voto a mano alzada decidieron que dos oficiales y otros dos suboficiales, juntamente con dos representantes del Servicio Penitenciario Provincial, no sean más integrantes de la Mesa de Enlace policial por considerar que ya no eran representativos al fin de su conformación y que la actitud de los últimos tiempos hace suponer una concreta afinidad al Gobierno provincial”, indicó. El policía obereño agregó que “había asumido con compromiso el rol de representante de mis compañeros pero ante la inactividad de la mesa, fui uno de los que decidió el cambio. Los que estaban se reunían a solas con el ministro de Gobierno y con el jefe de la Policía. Perdieron el espíritu de conformación y ya no nos representaban. Por eso decidimos sacarlos. Pero ahí empezó mi persecución en la fuerza. Primero con la notificación de que no podíamos alejarnos de la ciudad más de veinte kilómetros sin autorización, es decir, que ya no podría participar de las reuniones, ya que generalmente se hacen en Posadas; luego vinieron los sucesivos traslados, hasta que me citaron y me dijeron que estaba en disponibilidad por mis dichos en un grupo de whatsapp. Ese grupo está integrado por delegados de distintas localidades del interior de la Mesa de Enlace”, detalló. Otro dato llamativo es que en este grupo no figura el jefe de la Unidad Regional II de Oberá, el comisario mayor Celso Gazzano, quien tenía en su poder copias de las conversaciones mantenidas por los integrantes del citado chat. Cabe aclarar que aquellas personas que no están admitidas por quienes conforman un grupo supuestamente no pueden ver las charlas, aunque algunos expertos en informática aseguran lo contrario (ver recuadro). Qué decía en la charlaSegún contó Fontana, “tenemos un grupo en whatsapp con todos los delegados del interior de la mesa. Entonces les decía que iba a mandarme una macana, así seguro me atenderían. Mi idea era una manifestación, una huelga de hambre como ya la hice, o encadenarme frente a la Unidad Regional, para que me expliquen por qué no podía salir de la ciudad”.El sobre El jueves pasado, día en que la Mesa de Enlace tenía prevista una reunión con foros de seguridad, Fontana dijo que insistió en el grupo: “Hoy es un buen día, habrá mucha gente”. A las pocas horas, recibió una orden de presentarse uniformado ante la “superioridad”. Fue entonces que relató que asistió a la Unidad Regional II y fue recibido por el propio jefe, el comisario mayor Celso Gazzano, quien -siempre según el denunciante- “me informó de que había recibido un sobre con la copia de todo lo que había escrito en el grupo de whatsapp y que temían que quisiera quitarme la vida”. “En primer lugar invadieron mi privacidad” denunció y afirmó que “otro aspecto llamativo de la reunión es que inmediatamente ingresaron varios policías para secundar al jefe, quien me informó de que debía entregar el arma reglamentaria y que en breve sería analizado psicológicamente. El jefe me empujó y mis propios camaradas me tomaron como si fuera un delincuente para que entregara el arma. Gazzano se comunicó con la jueza (Gauchat) para intentar detenerme e iniciar una causa, pero ésta le dijo que no había delito que en todo caso primero debía iniciar un sumario administrativo. Sin embargo, al otro día me llegó la notificación de que pasaba a disponibilidad, un paso previo para sacarme definitivamente de la fuerza”, se lamentó.“Quiero recuperar mi trabajo”“Lo único que quiero es recuperar mi trabajo y seguir luchando a través de la mesa de diálogo por nuestros derechos. Los mensajes que mandé fueron sólo porque la mesa dejó de atender las necesidades de los efectivos y yo quería llamar la atención y seguir luchando por nosotros. No entiendo como lograron las copias de los mensajes. También supe que los estudios psicológicos fueron todos positivos, es decir no exponen ningún inconveniente psíquico”, explicó.“Acudiré a la Justicia”Para Fontana, sus superiores “no siguieron los pasos habituales para un pase a disponibilidad, en consecuencia tengo todas las herramientas para acudir a la Justicia. De todas maneras aguardaré resultados de la instrucción judicial que me iniciaron paralelamente al sumario administrativo, aunque considero que no puede haber causa judicial porque no cometí delito. Es decir que me inician el sumario y me pasan de inmediato a disponibilidad, cuando ese paso debería ser producto del sumario”. Finalmente, agregó que “el accionar es grave y seguro quieren dejarme cesante, lo que no voy a permitir y de ser necesario accionaré judicialmente”. BlindadosUn experto en seguridad informática consultado por este diario afirmó que “no existen aplicaciones capaces de espiar conversaciones de grupos de Whatsapp, y que dicho servicio para mantener charlas por vía telefónica se actualiza a diario en materia de privacidad&rdqu
o;. Además, refirió que “en casos puntuales es más probable, casi en un 95%, que alguien rompa la confianza de una charla entre dos -o entre varios de un grupo- haciendo un respaldo en su cuenta de correo electrónico de dicha conversación y que luego se la facilite a un tercero o a alguien ajeno a ese grupo. El otro 5% es que busquen aplicaciones que espíen, algo que me parece improbable”, precisó.




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