COMANDANTE ANDRESITO. En alrededor de veinte días estarían concluidas las primeras 17 viviendas destinadas a los damnificados por el desborde del arroyo San Francisco, que en vísperas del 1 de mayo pasado arrasó con lo que encontraba a su paso, y que desde aquel entonces permanecen hacinadas en las instalaciones del polideportivo local. Las casas se levantan en el barrio Villa Nueva, a dos kilómetros de la rotonda de acceso a la localidad, hacia el este. Las estructuras están techadas y se terminaron los pisos, pero aún restan las divisiones y en una decena de baños los obreros avanzaron hasta el encadenado de la obra. En el mismo predio iniciaron el movimiento de suelo para continuar con la edificación de más de una treintena de casas tipo “Misionerita”, destinadas a las familias que aún siguen viviendo en la zona ribereña.El presidente del Concejo Deliberante de Andresito, Miguel José Kibisz, manifestó que para el municipio es de suma importancia poder concluir estas viviendas y reubicar a las 17 familias, cada una con sus problemas, que después de cuatro meses siguen conviviendo dentro del polideportivo, más allá de que “se les siga asistiendo diariamente y que los chicos albergados continúen asistiendo a las distintas escuelas”. En el nuevo barrio se está empezando a trabajar en la ampliación de la Escuela 840 a fin de que pueda albergar a los nuevos alumnos, ya que el edificio actual tiene capacidad solamente para la población escolar que allí reside. “Esperamos que las condiciones climáticas se comporten como hasta ahora. En tres semanas se pudo adelantar bastante lo que tiene que ver con las estructuras, así, en caso de lluvia, los obreros pueden continuar en el interior”, dijo Kibisz. Respecto a los vecinos que continúan residiendo en las márgenes del arroyo, el edil sostuvo que “estamos definiendo cuál es la solución que le vamos a brindar a esa gente. El propósito es relocalizar a todos, porque esta es la única manera en que se podrá reconvertir el espacio”. Recordó que, tras la inundación del 1 de mayo, tuvieron otros episodios “pero menos complicados. Debieron evacuar a doce familias que, después de permanecer durante tres días en el salón municipal, volvieron a sus casas. Fue más que nada por una cuestión de precaución, porque el agua no llegó a inundar sino que llegó al borde del barranco”.





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