POSADAS. Ni bien levantó la remera de Guirula, entrada ya la madrugada del 19 de julio pasado, el médico forense afirmó: “Acá hay algo raro, tiene marcas de arrastre en la espalda”. La frase del médico de tribunales, Carlos Wolheim, se produjo en el playón de la comisaría seccional Decimotercera y estaba dirigida al juez de Instrucción 1 de Posadas, Marcelo Cardozo.La revelación disparó el alerta sobre la posibilidad de un potencial encubrimiento policial, razón por la que el magistrado dispuso que el cuerpo fuera llevado directamente, sin escalas, a la morgue judicial para evitar cualquier tipo de suspicacias.Casi en simultáneo se apartó de la investigación a la Policía y se convocó al personal de la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas (Saic).Ayer el médico de tribunales y el colega que atendió a Guirula en la seccional 13, que habría dictaminado el deceso por paro cardiorrespiratorio, prestaron declaración testimonial en los estrados judiciales de calle Santa Fe.El lunes pasado, en dos tramos, a partir de las 18.40, se llevó a cabo la reconstrucción del hecho.Las conclusiones fueron contundentes respecto de un accionar abusivo, por fuera de la ley, del personal de la comisaría seccional 13ª y del Comando Radioeléctrico Uno.Y a eso se sumó el informe definitivo de la autopsia, que PRIMERA EDICIÓN publicó ayer en exclusiva y que confirmó en detalle las secuelas de la fenomenal paliza que sufrió Guirula.En ese contexto, sería ridículo pensar que pudo haberse golpeado al caer sobre unas piedras ubicadas afuera del motel de Santa Catalina y Andresito.Guirula tenía nueve costillas rotas, traumatismo de cráneo con edema cerebral, politraumatismo de tórax, insuficiencia respiratoria aguda y hemotórax masivo derecho.Una fuente de la pesquisa confió a este diario que es imposible pensar que una sola persona haya sido capaz de provocar semejante barbaridad por sí sola.Más si se tienen en cuenta las características físicas de Guirula, un hombre acostumbrado a trabajar pesado en el rubro de la construcción, de 1,90 de estatura y 116 kilos.La primera parte de la reconstrucción se llevó a cabo en el motel. La segunda, en la dependencia situada en la chacra 241.La Justicia pudo sacar en limpio que Guirula fue reducido rápidamente en el motel y que los golpes que sufrió y de hecho terminaron con su vida habrían ocurrido antes de ser subido a la camioneta de la comisaría seccional 13ª.Además, que agonizó unos 20 minutos antes de morir, el lapso que tardó la comitiva policial entre el motel y la comisaría jurisdiccional.En la causa hay nueve policías imputados por su participación directa en la agresión al albañil, acusados del delito de tortura seguida de muerte, y dos por encubrimiento.La primera calificación contempla una condena a prisión o reclusión perpetua.Se instruyen actuaciones en el Juzgado de Instrucción 1 de Posadas, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo.





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