POSADAS. Con la voz quebrada y por momentos rompiendo en llantos, la mujer aclaró que sus lágrimas no son de alguien que se siente derrotado: “Voy a mover cielo y tierra hasta encontrar a mi hija”, dice y agrega que “cuando lloro lo hago de impotencia, porque no puedo creer que mi exmarido siga caminando por las calles como si nada, ya que tiene denuncias por el abuso sexual de una de mis hijas, a la cual agredió cuando era una indefensa pequeña de seis años. No me voy a rendir hasta encontrar a mi otra hija, que tiene 18 años y está desaparecida. Temo que pueda estar secuestrada por su padre”. La mujer es oriunda de San Antonio y es docente jubilada. “Trabajé casi toda mi vida y no puedo creer que protegí y salvé a muchos niños de las manos de adultos agresivos o abusivos y, mientras yo ganaba el pan para mis hijos, en mi propio seno familiar ocurrían cosas horrendas”, lamentó. Luego contó que “en marzo del año pasado mi hija mayor, que actualmente tiene 32 años, denunció a su padre por abusos sexuales desde que tenía seis añitos. Ella decidió romper el silencio porque temía que su progenitor haga lo mismo con su hermana de 18 años, que actualmente está desaparecida. Pese a esa denuncia por los abusos, mi expareja, que trabaja de cambista, nunca fue detenido”. “El peor de mis temores o pesadillas se volvió a hacer realidad hace poco. El pasado 3 de agosto llamé a mi hija de 18 años y, tras mantener un breve diálogo, jamás volví a tener noticias de su paradero. Ella estaba estudiando en una universidad privada de Eldorado. Fui al departamento que alquilaba y estaban todas sus cosas allí. Sospecho que fue raptada por su padre, porque en ese breve intercambio de palabras por teléfono me dijo ‘estoy en Iguazú, no te preocupes, cuidate, te amo’ y me cortó la comunicación. Y tengo miedo porque en Puerto Iguazú justamente vive su padre”, explicó. Durmiendo con el enemigoLos temores de la docente jubilada de San Antonio tienen como asidero una vida de casi 40 años junto a un individuo que ella misma calificó de extremadamente violento. “Tiene armas de fuego y me amenaza en forma constante por mis denuncias. No entiendo porqué las autoridades no lo detuvieron”, apuntó. “Mi hija mayor rompió el silencio el año pasado y supe que fue amenazada por él para que no dijera nada, durante años. La violó a los seis años y los vejámenes continuaron hasta que cumplió los 16. También quiero suplicar a la Justicia que ubique a mi hija más chica, que actualmente tiene 18 años. Todo indica que su propio padre biológico la secuestró y la tiene cautiva en Puerto Iguazú”, aseguró la mujer a PRIMERA EDICIÓN.





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