ANDRESITO. Una mujer de 43 años y madre de cuatro hijos presentó ayer ante la Fiscalía de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, una denuncia por supuesto acoso sexual a la que habría sido sometida en el hospital de Andresito, donde prestaba servicios administrativos.Pocas horas antes, el denunciado había presentado su renuncia a su cargo en el centro sanitario, pero -según aseguró ayer el subsecretario de Salud, Germán Bezus, a PRIMERA EDICIÓN- esto no tiene ninguna relación con la denuncia de la mujer, a la que calificó como “más falsa que el billete de 7 pesos”. Ayer el hombre denunciado continuaba en el hospital y desde Salud Pública indicaron que no estaba previsto (al menos por ahora) que dejara de prestar servicios, más aún cuando se trata de un reconocido militante del oficialismo local.El denunciado ya estuvo en el eje de las críticas en octubre del año pasado, cuando murieron tres bebés guaraníes de la comunidad Kaaguy Porá, de 6, 11 y 16 meses por gastroenteritis. A los dos primeros (los más pequeños) los llevaron en moto hasta el hospital porque la ambulancia del establecimiento no acudió al llamado de los aborígenes. El tercero, de 16 meses, fue llevado por un móvil de Salud Pública en el marco del operativo que desplegó el Ministerio tras la muerte de los dos primeros bebés. Desde la Policía confirmaron que desde el hospital no habían solicitado el móvil para buscar a un paciente de la aldea, pese a que la ambulancia se hallaba en Eldorado. Fuerte denuncia “Empecé a trabajar en mayo de este año en el hospital, contratada por la Municipalidad para el programar Sumar, como administrativa. Desde que entré, empezó a acosarme, primero verbalmente, haciéndome comentarios obscenos. Después empezó a manosearme cada vez que pasaba cerca. Yo iba por la mañana y por la tarde, por la mañana era mi horario de trabajo, pero también iba por la tarde para poder cerrar al día 30 el registro de las prestaciones del Sumar. Toleré esta situación sin decir nada a nadie hasta el 3 de junio pasado”, contó la mujer a PRIMERA EDICIÓN con la voz cortada. Según relató, ese martes 3 de junio, el denunciado la mandó a llamar a su oficina para decirle que desde el 30 no le renovarían su contrato. “Me abrió de golpe la chaquetilla y me volví a tocar los pechos. Me dijo que si yo hacía algo por él, él haría algo por mí. No sé de dónde saqué fuerzas, pero lo empujé contra el escritorio y empecé a gritar y a golpear la puerta que estaba con llave. No le quedó otra más que abrir la puerta y salí rumbo al correo, donde mandé mi renuncia a la Municipalidad de Andresito”. La mujer contó que no se animó a decir a nadie lo que estaba ocurriendo porque “me daba mucha vergüenza. Muchas veces llegaba a casa llorando y mi hijo me preguntaba qué me pasaba pero no le decía nada. Yo tengo 43 años y cuatro hijos, de 27, 26, 14 y 11 años, los dos más chicos viven conmigo. Me quedé sin trabajo y no me siento bien emocionalmente, nunca me había pasado algo así. Pero mis hijos y amigos me están apoyando para denunciar”. Según precisó la mujer, vino a Posadas para hablar con Muriel Arensburg y Roxana Rivas, del Colectivo de Acción contra la Violencia de Género, y ellas la asesoraron.





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