POSADAS. Son ocho los perros bulldog que generaron una gran movida que se denomina “Ñatitos” y que ya cuenta con 150 integrantes. Sucedió a partir de la adquisición de los cachorros, por parte de un grupo de posadeños que, en pocos días, se hicieron amigos y que casi sin darse cuenta se vieron involucrados en varios eventos solidarios.Juan José Gómez y Juan Carlos Achingo contaron que todo comenzó hace tres meses cuando empezaron a comprar los cachorros que tuvo “Rosita”, una bulldog que es propiedad de Laura Soto, y que por esas cosas de la vida, se volvieron a encontrar en la veterinaria donde atendían a los animales, empezaron a entablar una amistad y a crear lazos. Enseguida conformaron en Facebook el grupo denominado Bulldog – Boston y Pug NEA Argentina a través del cual se inició la comunicación, cada vez más fluida, sumando miembros de Corrientes, Chaco y Encarnación (Paraguay), y dejando comentarios cada uno sobre sus perros.En junio, decidieron efectuar un encuentro sobre la avenida Costanera, donde los habitués del paseo no pararon de acariciar y tocar a los cachorros. Fue entonces que a fines del mismo mes, encabezaron una “movida” solidaria para juntar alimentos para diferentes refugios de animales, y ropas para los inundados del Alto Uruguay misionero. El encuentro se extendió por alrededor de cinco horas. “Empezaba a oscurecer y la gente no se quería ir. Hicimos un pequeño desfile de mascotas, y en ese caso se recaudaron alimentos y medicamentos para perros. Y con lo recaudado en una rifa en la que sorteamos almohadones para perros, compramos alimentos para perros y medicamentos de una droguería para abaratar costos y seguir donando. Para los damnificados se juntaron 17 bolsas de ropa de buena calidad, que separamos y etiquetamos de acuerdo a los talles y se mandaron a los lugares necesitados”, recordaron con mucha emoción los promotores del hecho.Una extraña forma de empezarLos integrantes de este grupo consideraron que “fue muy rara la forma de crear el grupo. La situación se nos fue de las manos porque la idea era salir con los perros, compartir, pero ahora tenemos varios proyectos y vamos a seguir”.Añadieron que las primeras charlas estaban relacionadas puntualmente a los perros. “Preguntaban qué le das de comer, qué cosa fue la primera que destrozó, a mi perrito le salió una herida y el veterinario le recomendó tal cosa. Al ser un grupo abierto y al ver nuestros comentarios, la gente se comenzó a enganchar. Podían ver la movida solidaria que estábamos haciendo y decían, no tengo perros pero me gustaría ayudar. Y así fue creciendo”, ejemplificaron, y destacaron que lo único claro de todo esto era que los ocho propietarios tenían como amiga en común a Laura Soto, la dueña de “Rosita”, la mamá de los perros.Fue tanto el entusiasmo que se generó con este hobby que al escucharlos hablar parecen especialistas en la materia. Explican sobre las diferentes razas y tratan de sacar los miedos. “La persona tiene que saber que no porque le gusta la forma del animal, lo puede comprar. Tiene que investigar siempre qué tipo de raza le conviene. Hay a quienes le puede gustar mucho el bulldog, el pitbull, el rottweiler, el dóberman, pero tiene que probar si está preparado para tener ese tipo de animal”, explicaron. Confiaron que un pitbull, por ejemplo, “no es malo. El animal es de acuerdo a como uno lo cría. Si no se le presta atención, se permite que sea vagabundo, que pelee, es lógico que se va a criar violento. Si lo criás violento, hasta un chihuahua te va a salir violento”.Advirtieron que siempre es conveniente “ver el espacio que uno tiene. Hace un tiempo en Posadas estuvo de moda el siberiano, que es un perro que sufre mucho el calor. Y cometían el error de cortar el pelo, lo que es contraproducente, porque el perro crea un microclima con el pelo largo”.Sostuvieron que hay muchas cosas sobre las que debe informarse antes de comprar un perro. “El bulldog es ideal para la familia, para personas solas, porque el máximo ejercicio que realiza son dos vueltas a la manzana. Después duermen por horas. Está alerta, escucha ruidos y ladra, pero no es un perro de defensa”.Aconsejaron que “antes de adoptar un perro se hable con el veterinario amigo o alguien que tenga la raza, para que pueda hacer su aporte”.Para Gómez, que se desempeña como administrativo en la secretaria académica de la Facultad de Humanidades de la Unam, “esto es un hobby”. Se considera un “perrero de alma” que llegó a tener cinco ejemplares en momentos que la leishmaniasis hacía su aparición y aún no había medicamentos preventivos. “Se murieron varios y dije que no iba a tener más. Pero eso duro poco. Compré un yorkshire, un bóxer y un bulldog, y cada uno cumple en casa la función que tiene que cumplir”, contó.Achingo trabaja en la administración publica y en su domicilio tiene ocho sharpei y tres bulldogs. Asegura que desde el grupo “vamos a hacer frente a lo que viene, variando los fines de las movidas solidarias”. En breve, pretenden recaudar fondos para preparar chocolatadas con facturas y comprar juguetes para los niños de Posadas, y repartir en escuelas o comedores. También quieren juntar ropas para los chicos de los albergues y “seguir viendo lo que surja en el momento”.Parte de la familia“Hay gente que prefiere autos, motos, y a nosotros nos gusta invertir en perros y tenerlos bien cuidados. El animal pasa a ser parte de la familia, no lo vemos de otra manera. No es un comercio”, clarificaron.Comentaron que dentro del grupo está Nadia, una compañera que cierto día pasó por una casa y vio un perro atado en muy mal estado. Pudo observar que se trataba de un bulldog, y le pidió al dueño que se lo entregara. El propietario lo entregó, y ella invirtió mucha plata en el animal porque tuvo que operarlo de un tumor. Además, por el maltrato está bastante sordo y casi ciego. Ahora tiene nueve años y es el abuelo del grupo, conformado por unos 50 bulldogs, 20 boston terrier, 30 bulldog franceses y diez o quince pug. Hace poco una chica encontró a una perra con cuatro crías y pidió ayuda por lo que sacaron fondos de la rifa que habían organizado para poder vacunarlos. “No sabemos adonde llegaremos, pero hay predisposición y buena gente. Cuando hablamos de algo solidario todo el mundo dice sí y aporta algo”, remataron.




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