POSADAS. Ellos elaboran azúcar artesanal o “azúcar rubia” en la zona centro y el Alto Uruguay de la provincia.Se trata de la Red Cañera que el año pasado elaboró y comercializó alrededor de 50 mil kilos de azúcar, lo que motiva a los productores al saber que cuentan con una histórica producción a la que consideran un emblema de los primitivos y que, por sobre todo, hoy les sigue generando ingresos económicos.Enrique Damorissa, representante de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación, quien trabaja como técnico de apoyo de la Red Cañera, detalló el minucioso trabajo que realizan desde la chacra del colono hasta lograr un producto competente que sea apto para el consumo y que forme parte de la dieta de los argentinos.En este emprendimiento se refleja el trabajo de ocho grupos de productores familiares, que se encuentran dispersos en toda la provincia, en los municipios de Campo Grande, Aristóbulo del Valle, El Soberbio, Fracrán, Colonia Mado y Wanda.Se trata de productores familiares que a su vez acompañan con diversos tipos de productos, tanto de autosustento como para la comercialización, como la yerba por ejemplo. En este caso, la producción que les genera ingreso monetario comercial es la elaboración de azúcar rubia y artesanal.“Es un azúcar diferente a la elaborada en el ingenio de San Javier, que es industrial. El azúcar blanca es sacarosa, químicamente pura en un 99,9%. Tiene paredes planas porque cristaliza de esa manera la sacarosa. Mientras que este azúcar no tiene un cristal formado porque es integral”, explicó Damorissa durante el diálogo que mantuvo con PRIMERA EDICIÓN.El representante de la entidad que pertenece a la cartera nacional de Agricultura Familiar dijo que “por dar un ejemplo la sacarosa tiene glucosa, fructosa y tiene hierro, calcio y fósforo. Así como una cadena rudimentaria que cuenta con proteína. Lo único que no tiene es el agua que está en el jugo de la caña, que se evapora al cocinarla”. Damorissa lo describió de esta manera: “Este es el azúcar primitiva y natural, aparece luego industrialmente y por toda esta cuestión de la historia, entra en ella la esclavitud. La caña de azúcar es originariamente de la India, que luego fue traída a América. Allí fue que comenzaron las explotaciones de ingenios en Centroamérica”.“Acá lo que estamos haciendo es al revés. Tratando de valorar la agricultura familiar y la producción familiar de azúcar. Si se quiere como un alimento de independencia también porque el productor lo vende directamente. Si bien es una red que está compuesta por 100 familias, cada productor lo vende de forma individual, y es por lo tanto el que vende y cobra”, explicó el representante de la Red Cañera.Habló de un porcentaje mínimo que el productor aporta a la red, ya que ésta es la que los representa oficialmente y los nuclea, justamente como productores.En cuanto a las cualidades del producto, Damorissa explicó que “los productos sólidos son más deliciosos con azúcar rubia (tortas etcétera). Mientras que con los líquidos también se pueden tener distintas apreciaciones. Si se endulza con azúcar integral la leche, te queda un sabor vainillado. En el caso del mate cocido, te lo oscurece mucho pero también te asienta el sabor”.La Red Cañera tiene su embrión en el año 1994 con la cooperativa La Unión de San Juan de la Sierra. Luego se estuvo trabajando durante casi quince años y del 2003 al 2006, el trabajo se extendió en capacitaciones de productor a productor. Fue allí que oficialmente se creó la Red Cañera.En las feriasEste producto es comercializado actualmente en las ferias francas a 30 pesos el kilo. Pero en otras provincias como Córdoba, Rosario o Buenos Aires, la misma mercadería es comercializada en las dietéticas desde 60 pesos el kilo. De acuerdo a lo revelado por el referente de la red, el productor percibió hasta el año pasado alrededor de 27 pesos por kilo entregado, mientras que su aporte a la representación como entidad, fue de tres pesos.En el último año la Red Cañera superó la comercialización de alrededor de 50 mil kilos de azúcar rubia. “Una buena producción, porque es una elaboración artesanal y a lo que apunta no es justamente enriquecerse, sino mantener una producción histórica y que tiene mucho más que de nuestros ancestros, tiene nuestra historia entera”, evaluó Damorissa.





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