POSADAS. A la espera de los resultados finales de la colecta anual, realizada el 7 y 8 de junio, desde Cáritas Posadas auguran que “sean lo más generosos posible”. El director diocesano interino de Cáritas Posadas, padre Alberto Barros, manifestó que aún no existen montos definitivos porque las parroquias no concluyeron la entrega de las donaciones, y admitió que ésta “es mayor que la del 1% que hicimos en cuaresma para refacción de viviendas en toda la Diócesis”.El tercio que recibirán será empleado para la reparación de viviendas, financiamiento de talleres en prevención de adicciones y armado de grupos de alfabetización de adultos, además de cuestiones que hacen a la promoción y asistencia de personas en situación de vulnerabilidad, pobreza, marginalidad, aunque cada parroquia afectará el dinero a sus necesidades. Antes de ingresar al Seminario Diocesano que se desarrolló ayer en el Instituto Montoya, indicó que existen parroquias que no tienen grandes posibilidades económicas pero que hicieron colectas con resultados satisfactorios. Citó, como ejemplo, a la comunidad de Jesús Misericordioso (Itaembé Miní), que en el total de 215 mil pesos recolectados durante la colecta del 1%, a principios de abril, fue la segunda que más aportó después de la parroquia Sagrada Familia. “No es una parroquia de grandes posibilidades económicas pero aportó 13 mil pesos. Sin embargo, hay parroquias con mayor capacidad que podrían haber hecho un esfuerzo mayor. Creo que depende mucho de la dinámica de cada sacerdote y de cómo se trabaja el tema”, aseguró.Barros admitió que los números “no me importan como tales. Lo interesante es ver qué hay detrás. El número es simplemente un indicativo. Lo importante es que la solidaridad se viva todo el año, ya sea visitando al enfermo, al pariente más abandonado, al abuelo que está más solo. La caridad no es una colecta, es muchísimo más que eso”.A su entender, las colectas son un indicativo de cómo la comunidad vive el desprendimiento y la generosidad. “Hay parroquias pobres económicamente hablando pero que fueron enormemente generosas, y hay que valorarlo. Existen otras con mayor capacidad económica en las que hay que trabajar bastante el aspecto solidario”, reiteró. A cargo de la Sagrada Familia, señaló que “con mi parroquia estoy más que feliz. Me alegra porque es una parroquia que asumió en su identidad cristiana el tema de la solidaridad como aspecto esencial sin el que no se puede vivir la vida cristiana”. En la colecta del 1%, la Sagrada Familia aportó 20.280 pesos, que se convirtió en el mayor monto de toda la Diócesis. “Ahora recibimos 33.672 pesos, y el tercio que nos queda lo vamos a utilizar para compartir con Jesús Misericordioso, que tiene más necesidades”, contó.Explicó que la Sagrada Familia no es una parroquia socialmente pobre pero es chica “por eso me alegra el aporte que hicieron. Como cosa positiva parto de la idea de que nuestra gente es buena y es solidaria, pero hay que trabajar, madurar”. “Parecería que las parroquias más pobres o más necesitadas a la hora de ser generosas, lo son mucho más. Y no hablo sólo al compartir el dinero sino en alguna tarea que se encomienda, en visitar a un enfermo, en construir una vivienda. Normalmente se mueven y se comprometen mucho más, seguramente porque conocen en el cuero propio lo que es la dificultad. A veces en parroquias con mayor capacidad son temas que hay que trabajarlos”, insistió.Cuestiones sencillasEl sacerdote comentó que a partir de su gestión se propusieron trabajar sobre un par de cosas muy sencillas. Entre ellas, renovar el diálogo con los párrocos y representantes de Cáritas de cada lugar. Escuchar a la gente, sus problemas, sus reclamos, saber qué les falta y qué necesitan de Cáritas Diocesana, que hagan ver las cosas que hay que corregir o modificar. También pretenden trabajar sobre una identidad solidaria más fuerte en la vida cristiana. “Que vaya calando en nuestras comunidades, esa solidaridad que no se agota en una colecta sino como una actitud permanente de vida”. Asimismo, seguirán insistiendo con la refacción de viviendas precarias a partir del proyecto que presenta cada Cáritas parroquial; trabajar en los centros de alfabetización para adultos con un programa nacional, y fomentar microemprendimientos en algunas parroquias.Dijo que en estos diálogos, se denunció por unanimidad la problemática de las adicciones. “El alcohol y la droga hacen estragos en los barrios. Los chicos dejan de estudiar, están sin trabajo, generan delincuencia, violencia y desintegración familiar, por lo que tratamos de trabajar mucho en el tema de prevención de adicciones”.





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