POSADAS. En un inexplicable salto hacia atrás, el Concejo Deliberante local aprobó ayer por simple mayoría la adopción en el municipio de la Ley de Lemas provincial, XI 3, y derogó el régimen electoral aprobado hace nueve años, suspendido en 2005 entonces por sentencia judicial. Aunque, con asistencia perfecta, sólo nueve de los catorce ediles convalidaron la ordenanza aprobada, pese al cuestionamiento radical de que para ello era necesario contar con el apoyo de los dos tercios de los miembros del cuerpo: diez concejales.Llamativamente el dictamen de comisión surgió a propósito de un tratamiento de preferencia solicitado para esta fecha el año pasado por el concejal (MC) Hernán Damiani, en base a un proyecto de éste donde se declaraba la inaplicabilidad de ese sistema en las elecciones municipales de Posadas. Y como ya es habitual, repitiendo una criticable actitud de la Renovación, el dictamen de la Comisión de Legislación General, que preside el renovador Julio Vivero (FR), se introdujo por fuera del orden del día, pese a que había sido suscrito en ella en la reunión del pasado lunes 16. Circunstancia que motivó la queja de Rolando Rubleski por el malicioso proceder oficialista, cuando tuvo tiempo suficiente para incorporarlo en el plan de labor, como hubiese correspondido. Arduo debateÉste, los radicales Martín Arjol, Fernando Pianesi y Pablo Velázquez, y el camionero Alejandro Velázquez fueron quienes se opusieron a la iniciativa sancionada estableciendo el régimen electoral municipal. Por el contrario, el puertista Daniel Amarilla y el positivo Gabriel Nielsen sumaron su apoyo a la propuesta renovadora, cuyo bloque votó en consuno (Vivero, Magdalena Solari, Laura Duarte, Claudina Deglise, Mario Florentín, Cristian Humada y Santiago Enríquez).Previo a llegar a esa instancia, se produjo un extenso debate en el que el radicalismo confirmó su oposición histórica a la ley de lemas. Arjol llegó a calificar a la norma provincial vigente XI 3 (ex 2.771) que lo establece, como “una ley fraudulenta, tramposa, mentirosa y arcaica”; y, para su par Pablo Velázquez, “lejos de ser un avance en el sistema electoral, es un retroceso”, ya que “tuerce la voluntad de la ciudadanía, siempre cambia la intención del voto del ciudadano”.Vivero, quien fundamentó la iniciativa y fue el único renovador que la defendió. Había descrito poco antes las virtudes del sistema que, a su entender, abonaba a una mayor participación ciudadana y a evitar los conflictos internos en los partidos, al dejar en manos de la ciudadanía la definición de las diferencias. Y, salvo alguna intervención de la presidenta Solari para ordenar el debate, hacer alguna acotación o llamada de atención, ninguno de sus demás pares del oficialismo agregaron otro argumento, aunque levantaron la mano a la hora de darle validez.Amarilla la defendió, recordando que él como otros de sus pares, había llegado al Concejo gracias al sistema de elección. Y al cuestionar la hipocresía de quienes se valieron de ella y la cuestionan, reclamó “dar el ejemplo antes de criticar”.Extensa sesiónLa sesión que se inició con más de media hora de atraso, se prolongó hasta pasadas las 14.30, aunque el de la ley de lemas no fue el único tema de discrepancia entre oficialismo y oposición. También ocurrió cuando el oficialismo introdujo, sobre tablas, un proyecto de ordenanza referido al Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) misionero (ver recuadro), cuya oportunidad también fue cuestionada por el radicalismo y Rubleski.En las barras, estuvieron largo tiempo presenciando la sesión los diputados radicales Gustavo González y Germán Bordón, pero, ante la demora de abordar el tema, se retiraron poco antes del mediodía. Rato después arribó el presidente provincial ucerreísta y exconcejal Damiani, responsable de la atención preferencial que motivó la sanción de la ordenanza opuesta a su planteo, el que sí permaneció en el recinto hasta concluida la sesión.Otros temasAdemás de las dos sanciones referidas, hubo otra treintena de dictámenes de comisión y consideraciones sobre tablas que tuvieron aprobación en la 14 sesión ordinaria de ayer. Entre éstas, se sancionó -también incorporando el dictamen por fuera del orden del día- una ordenanza para crear un programa de detección de problemas visuales en los niños que concurren a las escuelas primarias posadeñas. La norma se originó en el camionero Velázquez, quien se esperanzó en que no fuera vetada luego. ¿Sólo para informes sobre el SUBE?Otro cuestionamiento de un sector de la oposición, motivó la introducción, sobre tablas y por fuera del plan de labor, de un proyecto destinado a reconocer a la empresa Servicios Urbanos SA “como colaboradora” de la Municipalidad en la prestación del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE). Así como la necesidad de contar con información periódica sobre la aplicación de éste, dada la próxima vigencia del boleto diferenciado. Ese proceder, desvergonzado e irregular, fue calificado como un “apriete” que “quién sabe qué oculta”, motivando el reclamo radical de que volviera a comisión para analizar detalladamente y corregir su texto que “contiene algunas contradicciones e imperfecciones”. Objeción que, paradójicamente, fue reconocida por algunos de los ediles que terminaron aprobando esa iniciativa oficialista planteada por Magdalena Solari.Además de los renovadores, Gabriel Nielsen, Alejandro Velázquez y Daniel Amarilla permitieron su consideración sobre tablas y posterior sanción. Aunque el último de éstos se justificó en que “lo único que conocemos del SUBE misionero es a través de las declaraciones de Díaz Esmendi (de empresa operadora) o de (el secretario José) Moglia. Éste parece un aplicado empleado de Servicios Urbanos”, ironizó.





Discussion about this post