LEANDRO N. ALEM. Wladimiro Fleck (76) no tenía rastros de sustancias extrañas en su cuerpo. Así lo confirmaron los estudios toxicológicos. Fue un infarto agudo lo que acabó con su vida entre la noche del 8 de mayo pasado y la madrugada del día siguiente. No fue un crimen, pero alguien aprovechó las circunstancias para perpetrar un robo.Así lo confirmaron a PRIMERA EDICIÓN fuentes ligadas a la investigación del caso, quienes sostuvieron que de esta manera se descarta totalmente que el contador público se haya excedido con algún medicamento o, por el contrario, que alguien pudiera haberlo envenenado.Quedó claro que no fue un homicidio, aunque sí se trató de un robo. Es que las autoridades pudieron confirmar que de la vivienda de avenida Güemes y Saltos del Moconá, a tres cuadras del centro de Alem, faltaba un teléfono celular, el DNI de la víctima y un manojo de llaves con el que el o la delincuente entró al estudio contable de Fleck, pero no se llevó nada.El hombre de 76 años fue hallado sin vida por sus propios familiares minutos después de las 6 del viernes 9 de mayo. Estaba sobre la cama de su habitación, vestía ropa de dormir y no tenía lesiones externas ni internas, como lo confirmó luego la autopsia.Minutos después, las autoridades descubrieron que el estudio contable de Fleck -sobre avenida San Martín al 100- estaba con las puertas abiertas, sin signos de violencia.Tiempo después se supo que del lugar de trabajo de la víctima no faltaba nada. De la casa, apenas el celular, el documento y las llaves. Enseguida, la magistrada Selva Raquel Zuetta -titular del Juzgado de Instrucción 5 de Alem- ordenó una serie de medidas que fueron llevadas a cabo por efectivos de la Unidad Regional VI de la Policía de Misiones.Algunos testimonios apuntaron a que Fleck había sido visto con una mujer cuando ingresaba a su casa. Por eso en principio se pensó en una “viuda negra” que pudo haberse excedido con los somníferos, aunque esa teoría quedó ahora descartada.Lo que se supone es que Fleck estaba acompañado de una joven con la que aparentemente solía verse. En determinado momento, se sintió mal, se acostó en su cuarto y finalmente falleció.La situación fue aprovechada por la mujer, quien le robó el celular y tomó también las llaves del estudio contable. Caminó tres cuadras hasta ese lugar y entró, pero no se llevó nada, quizás por remordimiento, por temor a ser descubierta o sencillamente porque no encontró el dinero que allí estaba.Desde ese momento, los uniformados de la UR-VI buscan a la sospechosa, una mujer joven cuyas características están en manos de los detectives pero que permanece sin ser hallada. Descartada la teoría de un crimen, es ella quien tiene las llaves para resolver cómo fueron los últimos minutos de Fleck y qué pasó luego en la casa de Güemes al 210.





Discussion about this post