POSADAS. La tarde del domingo derramó sobre las butacas del auditórium del Instituto Montoya una lluvia de polvo mágico, como aquel con el que Campanita se hacía cómplice de Peter Pan, cuando las princesas de Rapunzel coparon el escenario con una historia para asombrar a los pequeños y llevar a los mayores a revivir aquellos años felices.A sala llena, la familia, porque del encuentro no quedaron exentos papás y mamás, tías y tíos, incluso abuelos y abuelas, disfrutó de esta segunda parte de la comedia musical presentada por el Grupo Alas.Como la princesa Rapunzel no podía salir de la torre, por instrucciones de su madre, leyendo un libro de cuentos se quedó dormida e ingresó al mundo mágico de las princesas. Sin embargo, para regresar nuevamente a su hogar debió recuperar la magia de su largo cabello. Así comenzó un recorrido por los distintos cuentos de hadas y princesas, donde cada una de sus amigas le ayudaron a volver a su historia. Y entonces conoció a “Blancanieves”, Aladino y Jazmín, Aurora, el príncipe Felipe, Peter Pan, el Gato con Botas y el pirata del Caribe que, sin dudas, se destacó, tanto por su actuación, que llevó a bailar a más de un papá, como por el traje que vistió.Los “mayores responsables” tuvieron también su momento. Es que fueron convocados, en diversas ocasiones, a ser parte del espectáculo, gracias a la constante y muy bien llevada interacción de los personajes con el auditorio.Sin embargo, aún horas después del show, quienes pudieron, de alguna u otra manera, sin importar la edad, recuerdan aquel instante en que la narradora, bellísima, vestida de azul, hablaba con su osito (un títere que llevaba en la mano) y se vio sorprendida cuando, al decirle que de pequeña creía que él podía hablar, el peluche le contestó. Es que soñar, a veces, es bueno.





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