ELDORADO. Gracias a la solidaridad de la sociedad local y provincial, Camila González (14) pudo volver a clases ayer, luego de haber pasado casi un mes sin asistir al Bop 46 de esta localidad porque no tenía el uniforme completo, según se lo habían comunicado los directivos de la institución. La adolescente, que cursa el segundo año “C” del turno mañana, tuvo su regreso soñado y eso se vio en su vuelta a la escuela, donde se la pudo ver muy contenta de asistir otra vez a clases y reencontrarse con sus compañeros. “Me siento muy bien, hablé con la directora y los profesores y ellos me trataron muy bien, me dijeron que me adhiera a las materias y que complete todas las carpetas”, contó Camila, quien además comentó que sus amigas también “se pusieron muy contentas, me saludaban y abrazaban”. Por su parte, la directora del establecimiento, Patricia Chávez, dijo haber citado al hermano de Camila a la escuela y, tras mantener un diálogo con él, se llegó a un acuerdo para que la niña vuelva a clases. Sin embargo, ya todo estaba solucionado, gracias a que varias personas se solidarizaron con ella y donaron no sólo el uniforme, sino también otros elementos para su educación. “El hermano (Luis) no me supo especificar quién fue la persona que habría dicho a Camila que no podía venir más a la escuela, por lo que calculamos que fue un mal entendido. Los chicos están viniendo, algunos con uniformes y otros no. Quizás ella porque no tenía no quería venir, pero la invitamos a que retorne hoy (por ayer) nuevamente a la escuela normalmente”, aseguró la directora del colegio. También comentó que “ella está feliz, muy contenta con sus compañeras, que están terminando el primer trimestre y, por supuesto, Camila se comprometió a ponerse al día con sus materias”.Por su parte, el hermano de Camila, Luis González, señaló estar “muy contento por ella, porque primero tenía miedo de volver por cómo la iban a tratar, pero todo fue muy bien. Ella habló con la directora y se aclararon las cosas. Es una alegría para ella después de lo que pasamos con mi papá y mi mamá (son huérfanos de padre y madre), la escuela es lo único que a ella le queda”. Alegría y emociónCamila, contó a PRIMERA EDICIÓN que sus compañeras se pusieron muy contentas al verla llegar al colegio. “Me abrazaban y me saludaban. Ahora me voy a poner al día con las carpetas y todas las materias. A mí me estaba yendo muy bien en la escuela”, relató y añadió que “la materia que más me cuesta es matemáticas y las que más me gustan son ética y tecnología”. No obstante, prometió estudiar más tiempo para poder estar a la altura de sus compañeros, porque estuvo un mes sin concurrir a las clases. Con respecto a qué le gustaría estudiar más adelante, la adolescente sorprendió al manifestar que le gustaría aprender “electricidad”. En ese sentido, y contando un poco más de su vida fuera de la escuela, Camila explicó que en los momentos libres colabora en los quehaceres de la casa con su cuñada. Aunque “a veces me pone mal no poder ayudar a mi hermano, quien es el único que trabaja y yo no lo puedo ayudar, pero voy a estudiar y terminar la secundaria para poder trabajar”, finalizó emocionada por el regreso a clases y estar más cerca de cumplir su sueño.




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