BUENOS AIRES (NA). El Gobierno nacional y la Iglesia protagonizaron ayer un nuevo capítulo de la polémica desatada tras la publicación del documento de los obispos que alertó sobre la inseguridad y la corrupción en el país.“No se puede tapar el sol con la mano”, enfatizó el obispo de Humahuaca, Pedro Olmedo, en medio de una discusión a la que también se sumaron el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el referente del Frente Renovador, Darío Giustozzi, quienes respaldaron la postura de la Iglesia y apuntaron al Gobierno.Por la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, aseguró que “el amor vence al odio”, al ratificar las expresiones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un discurso en el que el sábado último respondió a la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).“La paz se consigue con inclusión social, mejor distribución del ingreso, mayor equidad distributiva, y con la capacidad del funcionamiento adecuado de las instituciones como se promueve desde el Estado Nacional”, señaló Capitanich en su habitual conferencia de prensa.Olmedo cuestionó también las declaraciones de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien el domingo apuntó a la Iglesia por no haber hablado cuando se “secuestraba tantísima gente” durante la dictadura.Al respecto, el prelado sostuvo que “no ayuda a solucionar las cosas no reconocer los problemas”.“Ese no es un motivo para no poder hablar. Precisamente por lo contrario es que hay que hablar. Un motivo de violencia es la ausencia del Estado, que no se adelanta a los acontecimientos. Es la exclusión social, la falta de oportunidades, de trabajo, de perspectivas para los jóvenes y la pobreza social”, resaltó en declaraciones radiales.El obispo también analizó la situación que vive Jujuy con la violencia y sostuvo que “es un volcán que está en erupción”, al tiempo que denunció que existen grupos que generan “violencia y muertes”.“En los centros urbanos que están cerca de la ruta, la penetración de la droga es muy fuerte. No se puede tapar el sol con la mano”, añadió Olmedo.Por su parte, Macri aseguró que la Iglesia “tiene razón” y que “no hay que enojarse”.“No tiene sentido negarlo. No hay que enojarse. Argentina está enferma de violencia exactamente, como dice el documento del Episcopado. Fastidiarse por escuchar esa verdad no nos ayudará a curarnos de sus consecuencias malignas”, subrayó el líder del PRO.En una publicación en su página de Facebook, Macri afirmó: “¿No lo leíste? Lo dice palabra por palabra. Habla de nuestra angustia, del estupor que cubre a la sociedad ante los crímenes despiadados, de delincuentes deshumanizados a causa de las drogas. Nos advierte a todos sobre los riesgos de estigmatizar a los pobres y de la amenaza que existe en desatar la locura colectiva que produce la indignación y la venganza”.A su vez, Darío Giustozzi aseguró que “el clima de violencia y estrés social no es ajeno a la violencia dialéctica, política e institucional ejercida por la irracionalidad fundamentalista de los ultra K”.El duro documento de la Iglesia fue difundido el viernes pasado y en él los obispos advirtieron que “la Argentina está enferma de violencia”.




Discussion about this post