BUENOS AIRES. El escritor, abogado y crítico gastronómico Miguel Brascó falleció el sábado, a los 88 años, en Capital Federal, según confirmaron sus allegados en diálogo con los medios de comunicación social y las redes sociales.Brascó, de fuerte personalidad y fino sentido del humor, había nacido el 14 de septiembre de 1926 en la ciudad de Puerto San Julián, en la provincia de Santa Cruz. Según contó en entrevistas, tuvo “una infancia plena y muy fascinante”.El crítico, que solía llevar moño en su indumentaria y cuestionaba el “macaneo” sobre los paladares del vino, murió de un paro cardiorrespiratorio en su casa.Brascó reconocía que escribía como hablaba y logró “una mezcla curiosa de lenguaje muy popular, con lenguaje muy culto. Ese mix es lo que da esa cosa rara que tiene mi estilo”.“Mi generación fue rescatada por Borges de la prosopopeya del lenguaje acartonado de Enrique Larreta y los escritores de esa época. Obviamente, Argentina tiene muchos antecedentes de literatura casi conversada”, rememoraba y destacó que “hay una tradición en Argentina de escribir como se habla, que fue lo que impuso primero Macedonio Fernández y después Borges”.El escritor, padre de tres hijos, comenzó en la crítica literaria en la década del 60, cuando se hizo cargo de la sección “Buen vivir” en la revista Claudia. Pero su fama comenzó a cultivarse cuando editó la primera revista bon vivant, que duró poco: “Adán”.Continuó haciendo “Diners” durante años, así como “Credencial Pautas & Contraseñas” y luego participó en “Cuisine & Vines”.Pero no sólo fue parte de medios gráficos. Brascó también realizó un programa de radio con Miguel Ángel Merellano y un programa de TV con Fabricio Portelli.Estaba en contra del “macaneo” mundial sobre los paladares del vino y decía que “la madera efectivamente existe como sabor, un sabor achocolatado o avainillado. Los tonos cítricos también los podés ubicar”.





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