POSADAS. Barrio Villa Blosset. El hombre y su esposa estaban a punto de ir a descansar, tras una ardua jornada de trabajo. Eran las 23.15. Lloviznaba en la capital y mientras el dueño de casa estaba en su computadora, la mujer miraba un programa de televisión. De repente la puerta de entrada a la casa se abrió violentamente. Irrumpieron varios hombres encapuchados y vestidos con ropas oscuras. “Me levanté y lo primero que atiné a hacer es tratar de golpear a uno de los intrusos, y cuando vi que tenían armas de grueso calibre pensé que estaba muerto, que iba a morir defendiendo a mi esposa a manos de lo que me pareció eran ladrones”, contó el hombre, quien pidió reserva de identidad. “En fracción de segundos me redujeron al menos entre cuatro individuos y tras colocarme boca abajo en el piso me ataron las manos con precintos. Se identificaron como policías y de alguna manera, pese a toda la grave situación, me sentí más tranquilo, al menos no me iban a matar”, agregó. “Luego le apuntaron con armas de fuego a mi mujer, que estaba en un sofá y comenzaron a revisar toda la casa. Nunca me dijeron qué era lo que buscaban, aunque me enteré por dichos de algunos de los efectivos allí presentes que era un allanamiento en busca de armas de fuego y documentaciones relacionadas con recientes asaltos de motochorros. En determinado momento mi esposa pidió que me taparan, pues yo estaba en calzoncillos y, al faltar la puerta de casa, todos los vecinos y curiosos me veían boca abajo, semidesnudo y atado de manos, rodeados de policías. A la vista de todos era un delincuente”, contó indignado el hombre, que al igual que su esposa es profesional del medio. “De repente, alguien de la comisión policial-judicial que estaba en el lugar se percató de que era la dirección equivocada, que no era la casa donde tenían que haber allanado. Me pidieron disculpas, se comprometieron a arreglar la puerta que destrozaron al parecer con una barreta y como única explicación me dijeron que ‘fue un error de los Servicios de Inteligencia’”, dijo aún muy consternado el vecino damnificado por el hecho. Finalmente, contó que envió una carta al Superior Tribunal de Justicia contando la situación y solicitando un “resarcimiento público por el allanamiento equivocado”.




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