POSADAS. “Educación Cívica” se puede leer en el cuadernillo de la Escuela Secundaria Abierta (ESA) que L (31) utiliza para estudiar y completar sus estudios de nivel medio.“Estamos aprendiendo sobre nuestros derechos, y acá nos damos cuenta que muchos de ellos no fueron respetados afuera”, explicó a PRIMERA EDICIÓN en una visita a la escuela especial 25 que funciona en el Penal de Mujeres de Miguel Lanús. “Antes” y “afuera” son los términos que utilizan para referirse a su experiencia de la vida en sociedad, donde no hay rejas que les limiten la libertad, pero sí hay barreras que nunca pudieron cruzar por diferentes motivos, entre los principales, los escasos recursos económicos, además de las carencias afectivas, familiares e institucionales. “Nos dimos cuenta que tenemos derechos”“Muchos derechos se pisotean en todos los ámbitos, mujeres, niños y maestros sufren porque no tienen un buen salario, no tienen acceso a la educación, a un plato de comida. Nos parece muy injusto”, aportó J (48), quien en breve terminará la secundaria y proyecta “estudiar leyes”. “Quiero que mis hijos estudien, terminen el secundario, tengan un emprendimiento laboral. Eso les digo cada vez que vienen a visitarme”, explicó.“Hoy, muchos chicos se sienten obligados a ir a la escuela, nosotros nos sentíamos igual. Hoy nos damos cuenta del valor que tiene la educación. Yo lo que haría sería decirles a los chicos que vengan un día a ver cómo es estar acá y después que vuelvan a sus casas y valoren lo que tienen, su casa, su escuela”, sintetizó su compañera.Leer, aprender… libertadPor momentos da la impresión de que esta charla que se sucede en un clima de total respeto en la galería de la casita donde funciona la escuela, podría estar ocurriendo en cualquier barrio. Pero no. Distintas circustancias llevaron a que estas 34 mujeres estén cumpliendo condenas en la unidad carcelaria. En ese contexto, la escuela se constituye en una vía de escape, la forma más concreta de libertad que puedan llegar a pretender cuando una condena pesa sobre sus hombros.“Acá tenemos muchos libros para estudiar y para leer. Eso te abre la cabeza. Recién terminé de leer Ensayo sobre la ceguera (de Saramago) y yo lo comparo con este lugar, y puedo entender un montón de cosas de la sociedad que antes no me había planteado”, explicó J (31).Y hay lecturas de todo tipo y para todos los gustos. Cientos de libros de textos, novelas, cuentos, manuales de actividades, revistas y fascículos para aprender a tejer, bordar, entre otros.Primera oportunidadPara muchas de estas mujeres esta escuela fue el primer contacto con el aprendizaje formal. Hoy por hoy son ocho las que aprendieron a leer y escribir allí. Más tarde, iniciaron uno a uno los tres ciclos en que se organiza la primaria. Luego tienen la oportunidad de continuar los estudios en la ESA por medio de un convenio de la Unidad Penal con el Sipted -vigente desde 2006. Actualmente cinco alumnas lo cursan.Todas las tardes, de 14 a 18 las estudiantes y sus docentes se reúnen a estudiar y desarrollar las manualidades y oficios en los salones de la escuela, que mañana festejará 20 años de su creación. Oficios con colores y saboresEn la escuela también tienen computadoras -donadas por la Normal 10 y por el Consejo General de Educación- y máquinas de coser y bordar, que fueron aportadas por los ministerios de Educación y Trabajo en 1999, en el marco de un proyecto educativo presentado por la institución.Con estas herramientas, durante los talleres de manualidades y blanquería, las mujeres elaboran almohadones, tejidos, acolchados, toallas, manteles, entre otros, para venderlos en las tres ferias anuales que realizan durante el año o incluso para uso personal. También se realizan nuevas propuestas de talleres cada año como porcelana fría, cestería y madera. El año pasado también participaron en un taller de elaboración de bombones, tartas y alfajores.Otra de las iniciativas es un proyecto de educación física para la tercera edad, en el que participan seis internas, tomando clases de gimnasia, para mantenerse en forma y prevenir enfermedades propias de este período de la vida. Enseñar con esperanzaDe verdad, el clima que se vive puertas adentro de la cálida institución educativa da la sensación de un oasis, un respiro a la sensación de encierro, a las rutinas y al estricto reglamento carcelario.Dentro de esas cuatro paredes hay espacio para la creatividad, el diálogo, las sonrisas, la comprensión. “Nuestro objetivo es la formación integral de las alumnas, brindarles educación primaria, talleres y formación profesional”, destacó Norma Doretto, directora de la escuela. La docente integra el plantel desde 1994, año en que se fundó la institución. “Empecé como docente hace veinte años, cuando la escuela aún no tenía salones propios y estamos muy orgullosos de todo lo que se ha logrado, siempre en pos de mejorar año a año y ofrecer actividades nuevas a las estudiantes”, destacó.“Tenemos esperanzas en que la educación es el mejor camino para ayudar a revertir la situación de delito en que llegaron estas mujeres. Muchas de ellas encuentran por primera vez la oportunidad de estudiar y pensar en un futuro mejor”, sostuvo la directora. Festejos por los 20 añosMañana desde las 8.30 en el patio de la Unidad Penal V de Miguel Lanús se realizará el acto del 20º aniversario de la Escuela 25, es decir, sus “Bodas de Porcelana”.En la ocasión, se descubrirá una placa recordatoria y se bendecirán las instalaciones. Actuará la banda del Servicio penitenciario y al cierre realizarán un brindis. En caso de lluvia se posterga para el viernes 11.





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