POSADAS. “No es el primer gesto, sino uno más para la reparación histórica de la figura de Andrés Guacurarí”. En estos términos se refirió el profesor en Historia y especialista en Investigación Educativa, Oscar Daniel Cantero, sobre el ascenso a General de Andrés Guacurarí, antes con grado de Comandante. La medida fue dada a conocer ayer por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y se encuadra dentro de las políticas de reparación y resarcimiento a distintas personalidades de la historia nacional. El investigador Oscar Cantero, quien desde 2005 trabaja con Jorge Francisco Machón, estudiando principalmente la figura de Andrés Guacurarí y su padre José Gervasio Artigas, sostuvo en charla con PRIMERA EDICIÓN que “obviamente es muy positivo para instalar su figura, que es la más conocida, pero no la única. De hecho hay varios comandantes guaraníes que poco a poco están siendo reconocidos”. “Esto forma parte de un proceso que está haciendo respecto de la historiografía de esta nación, que surgía hace 200 años y que luego se convirtió en la Argentina y que no sólo estaba formada por criollos. Había muchos negros y en nuestra región litoral había muchos indígenas que tuvieron un papel destacado en la construcción de nuestra memoria. Hoy (por ayer) que estamos recordando la gesta de Malvinas es importante recodar al misionero guaraní Pablo Areguatí, quien fue comandante militar de las islas y que formaba parte de una élite existente entre los guaraníes, conformada por aquellos que tenían acceso a los puestos de la estructura colonial local”. Colocar su nombre junto a los otros próceres del Bicentenario, un monumento en Buenos Aires y su ascensión “post mortem” al grado de General han sido pasos importantes para este investigador, quien sostuvo que “fuera de Misiones Andresito era un desconocido”. “El Ejercito Argentino que hoy lo reconoce como General “lejos estaba de existir en el siglo XIX. Las milicias locales estaban encuadradas, incluso, en un proyecto nacional diferente al de Buenos Aires, ya que en el Litoral soñaban un proyecto de país del tipo Federal mientras que en Buenos Aires el proyecto que se defendía era el centralismo”, dijo en sentido crítico. “Si hablamos de Andrés tenemos que referirnos a Artigas”, prosiguió “y su ideología que puede considerarse como lo más progresista del momento, es decir que fueron los proyectos revolucionarios más radicales porque no estaban dirigidos por una élite criolla, sino que fueron indígenas los que se pusieron a la cabeza de un proyecto de independencia y de conformación de una sociedad más igualitaria. Ese proyecto quedó trunco, si bien se logró la independencia, el lugar de respeto para los indígenas y los negros quedó a medio camino”.





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