SANTIAGO, Chile (AFP-NA). La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, envió al Congreso un proyecto de ley de reforma tributaria que busca recaudar 8.200 millones de dólares anuales, el primer paso para financiar su esperada reforma educacional y disminuir los altos índices de desigualdad.A sólo tres semanas de asumir el poder, Bachelet dio una señal del ritmo que quiere imponer a su mandato, y envió al parlamento la primera de sus reformas estructurales, junto a la educativa y la constitucional, con las que quiere abrir un nuevo ciclo político en Chile.El proyecto establece un alza gradual de los impuestos a las empresas de 20% a 25% al año 2017, y eliminar en 2018 el Fondo de Utilidades Tributarias (FUT), un instrumento para favorecer la inversión que permite a las empresas posponer el pago de impuestos sobre sus beneficios de forma indefinida si estos son reinvertidos.El FUT, creado en 1984 por la dictadura de Augusto Pinochet, se ha convertido en la práctica en “un camino para pagar menos impuestos” por parte de las grandes empresas y fortunas del país, según el secretario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría.La eliminación del FUT tiene “un efecto político, ideológico y comunicacional, en términos de ir mostrando que se van sacando todas las huellas de Pinochet que quedaron en la institucionalidad chilena, tanto en lo económico como en lo político”, dijo a la AFP, en tanto, el analista de la Universidad de Chile, Guillermo Holzmann.Otro de los principales puntos de la reforma es una rebaja del impuesto de la renta de 40% a 35% a las personas con sueldos de más de 10.500 dólares mensuales, medida criticada por sectores de la izquierda oficialista.“Esta reforma no va a frenar el crecimiento económico, sólo puede haber un crecimiento fuerte y sostenido en una sociedad equitativa” afirmó Bachelet.





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