POSADAS. Diversas fueron las inquietudes y dudas planteadas por los concejales posadeños respecto a la incorporación del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) en la reunión de la tarde del viernes último en la comisión deliberativa de Transporte y Tránsito. Allí estuvieron explicando y aclarando esos interrogantes el secretario municipal de Gobierno, José Raúl Moglia, y Enrique Díaz Esmendi, el responsable de la firma que tiene a su cargo la operación en ese sistema de prepago para el transporte urbano y metropolitano de pasajeros, Servicios Urbanos SA.Hasta el jueves pasado se registraron más de 77.800 usuarios, alrededor del 75% del volumen total de pasajeros estimado para el área metropolitana misionera (entre 100 mil y 105 mil personas). El 91,3% vive en Posadas, 6,14% en Garupá y 4% en Candelaria.Sólo un 21% ya se vale de la tarjeta y un 47% de los registrados todavía no recibió el plástico.Es decir, casi la mitad de los usuarios que asistieron a registrarse, salieron sin una SUBE por los problemas en la provisión de plásticos que tiene la empresa contratada por el Grupo Z.Ayer, en distintas líneas, hubo quejas de usuarios del transporte urbano y metropolitano porque no pudieron pagar con la SUBE. Y no fueron estudiantes, sino usuarios de boleto único en su mayoría, que debieron apelar a contar monedas para no quedar a pie.Registro móvil en el SUBE MisioneroLa mayoría de los temas abordados en la reunión del viernes se refirieron, particularmente, al uso de las tarjetas del SUBE misionero, su costo, su disponibilidad y las posibilidades de recarga que tienen los usuarios, así como otras cuestiones relacionadas a ella. En ese sentido, algunas de las observaciones hicieron hincapié en los escasos lugares de registro de usuarios y de recarga, así como la enorme pérdida de tiempo que esos trámites demandan. Por ejemplo, cuando tras la inscripción, el futuro beneficiario debe volver en una segunda ocasión para retirarla, debiendo, en ambos casos, realizar largas esperas hasta que les llegue el turno de ser atendidos.Esa escasez de lugares de registro y recarga se debe, entre múltiples razones, a ciertas limitaciones técnicas relacionadas en especial con el crédito que debe tener cada comerciante o la necesidad de éste de contratar personal extra para que se haga cargo de esa atención. “Estamos negociando con los supermercados y el Iplyc (Instituto Provincial de Lotería y Casinos) para lograr ampliar esa oferta”, explicó Díaz Esmendi, quien añadió que desempeña una política similar para los puntos de inscripción.En ese sentido, señaló que la empresa está dispuesta a trasladar sus registradores a oficinas o instituciones donde la demanda de tarjetas lo justifique. Para ello brindó como ejemplo lo ocurrido en el Liceo Naval Almirante Storni, donde, a pedido de los directivos, se instalaron para inscribir a docentes y alumnos. “Fue una buena experiencia que, si nos piden, podríamos repetir en otros puntos de la ciudad”, subrayó.Sobre la ubicación de estos puestos en espacios u oficinas municipales, el secretario de Gobierno, José Moglia, aclaró que son cedidos sin cargo alguno a Servicios Urbanos SA, al tratarse de una contribución para facilitar la aplicación de un sistema “que beneficiará a todos”.Costos e ingresosEl empresario recordó también que cada SUBE tiene un costo de emisión de 70 pesos, que es el valor que se les cobra a quienes, por variadas razones, requieren un duplicado (en caso de pérdida, se les reincorporará también el crédito que contengan) y será el costo de inscripción cuando las autoridades dispongan el término de la gratuidad con la que hoy se las entrega a quienes acceden a ella por primera vez. “Esa es una decisión política de gestión, que nos excede”, precisó Esmendi, como lo hizo una y otra vez en cada ocasión que se le requirieran definiciones que hacen a lo normativo, y algunas de las cuales fueron evacuadas por Moglia.Tales, por ejemplo, la cuestión en cuanto a los horarios para la aplicación de diversos beneficios (boletos escolar, universitario, etcétera), insistiendo en que se respetará plenamente la legislación vigente en estos casos.Esmendi también señaló que el monto máximo de crédito que puede adquirirse es de 300 pesos.En cuanto a la recaudación que es anticipada a la prestación del servicio, comentó que ese ingreso va a parar a un fondo intangible, del cual no se puede disponer para otro destino que no sea el de remitir a cada empresa prestadora del sistema integrado metropolitano y del transporte público de pasajeros posadeño el monto correspondiente a los pasajes utilizados en ella. “Nos regimos por una norma nacional establecida específicamente en ese sentido (para otras situaciones similares como la del Gran Buenos Aires)”, puntualizó. “Salvo los bancos, que sí tienen por ley esa posibilidad, nadie puede disponer de ese dinero mientras no sea utilizado mediante la tarjeta SUBE; es como una especie de fideicomiso, con un propósito puntual”.




Discussion about this post