OBERÁ. “Hace 18 años que venimos a la feria y es la primera vez que tengo tan pocas verduras y justamente es lo que la gente más pide en esta época. La achicoria es lo que mejor se vende, siempre tenemos cinco variedades, acelga, lechuga, perejil y cebollita casi no se ve en la feria ahora. El sol quemó las plantas y los plantines también, ahora tenemos que empezar de cero, las mudas que tenía en los almácigos flotantes también se quemaron. Febrero siempre fue un mes complicado pero éste fue el peor”, dijo Estela Pérez de Batista, productora de Colonia 9 de Julio (Alba Posse) y feriante de Oberá. A la escasez de muchos productos de huerta se suma la situación económica del país, que elevó los costos de producción y traslado, por lo que en las últimas semanas lo que se ofrece en la feria franca sufrió un aumento de entre un 10 y un 15%.En los puestos se pueden ver muchos productos panificados, chacinados, carne de pollo, cerdo o conejo, pickles y dulces, que fueron cobrando protagonismo frente a la escasez de verduras.Una productora de Panambí dijo que “la verdura desaparece, germina y se pierde por el calor. Siempre trabajamos con lechuga, repollo, zanahoria y remolacha, pero ahora tenemos que volver a sembrar porque además faltó lluvia. En la chacra tenemos agua de reservorio y todo lo que tengamos en el invernáculo va a ser con riego por goteo para que se desarrollen las plantas. La gente pregunta qué pasa con las verduras y cuando traemos se vende todo lo que hay. El choclo también vino pobre, con pocos granos, por eso ahora la docena es de 15 unidades para compensar”.“En mi caso, como tengo bastante sombra natural y media sombra con riego en buenos horarios, pudimos mantener las verduras. Tenemos agua de vertiente y un reservorio que hicimos”, comentó otra feriante de Cerro Moreno (Aristóbulo del Valle).Experiencia que sigue creciendoEn agosto de 1995 la idea de que los productores puedan vender su producción en el pueblo comenzó a tomar forma. Luego de varias reuniones, desde el Movimiento Agrario Misionero (MAM) decidieron comenzar y dar hasta fin de año para ver qué aceptación tenía en la gente y si se podía sostener en el tiempo. El resultado fue positivo a tal punto que las ferias francas están por cumplir 19 años de existencia en la provincia.“En Oberá hay 50 feriantes que tiene sus puestos de venta, pero en la provincia tenemos registrados más de 2.000 que se dedican a esta actividad. En muchos casos viven de este ingreso económico y en otros sirve de ayuda a la economía de las familias. Actualmente en quince provincias argentinas hay ferias francas, copiaron el modelo de Misiones y les está dando muchas satisfacciones”, explicó Eugenio Kasalaba, presidente de la feria franca.Los feriantes son luchadores. Saben que es pasajero el faltante de productos que hoy los castiga. También que, como otras épocas de adversidades, esta vez también la superarán.





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