CAMPO GRANDE. Irrumpieron en medio de la noche y dijeron ser policías, pero la actuación duró muy poco. Enseguida, el supuesto operativo se transformó en lo que realmente era, un violento robo a un colono, al que le despojaron de 20 mil pesos en efectivo luego de apoyarle un arma en la cabeza.El dramático episodio ocurrió a última hora del viernes en una chacra de Paraje Primero de Mayo, en jurisdicción de Campo Grande, y los delincuentes -serían al menos dos- fingieron ser detectives de Investigaciones para engañar a la víctima y quedarse con el dinero.Por las características del hecho, los verdaderos investigadores no descartan que quienes se hicieron pasar por ellos hayan tenido el “dato”. Es que el colono había cobrado ese monto días atrás, después de vender una carga de yerba mate.Según le contaron las fuentes a PRIMERA EDICIÓN, todo empezó alrededor de las 20 en una chacra de Paraje Primero de Mayo, unos 8 kilómetros al norte de Campo Grande, sobre la ruta provincial 8.Hasta ese alejado lugar arribaron los delincuentes, en dos motocicletas. El dueño de la chacra, un colono de unos 40 años, escuchó los motores y salió al encuentro de los reciénvenidos. No esperaba visitas.Los delincuentes estacionaron lentamente sus rodados y fueron hasta donde los esperaba el dueño de casa. Enseguida iniciaron el engaño: les dijeron que eran “de la Brigada” y que por eso estaban “de civil”, que venían por “un tema” que tenían que investigarEl colono dudó varios minutos de esa versión. Fue entonces que los malvivientes decidieron ir directamente al grano y desnudaron sus verdaderas intenciones. “Danos la guita porque si no, te liquidamos”, habrían sido las palabras de uno de los ladrones, quien no tardó en extraer un arma de fuego de entre sus prendas de vestir -sería un revólver- y apuntó contra la víctima.El momento de mayor tensión se produjo cuando el malandra tomó el arma y se la apoyó en la cabeza al colono, quien temiendo por su vida finalmente le entregó a la gavilla alrededor de 20 mil pesos que guardaba en su vivienda y que había cobrado días antes por la venta de un cargamento de yerba mate.Los delincuentes tomaron el efectivo y, antes de huir en sus motocicletas, le robaron también las llaves de dos vehículos, para evitar que la víctima los persiguiera. Tras esa “sutileza” lo maniataron y luego escaparon por la ruta provincial 8.Una vez que logró recuperarse del estado de shock en el que quedó tras sentir el frío acero de un arma en su frente, el colono se dirigió hasta la comisaría de Campo Grande, donde radicó la correspondiente denuncia.Al cierre de esta edición, un importante número de hombres de esa dependencia y de Investigaciones de la Unidad Regional XI, con asiento en Aristóbulo del Valle, buscaban intensamente a los autores del hecho.En tanto, los detectives sospechan que hubo un “entregador” que les brindó a los malvivientes el dato de que el colono guardaba en su propiedad el dinero que había cobrado apenas días antes. Por eso, por el momento preferían no descartar ninguna hipótesis.La víctima no sufrió lesiones, aunque sí terminó con un cuadro de nerviosismo propio del terror al que fue sometido por los ladrones, que en pocos minutos se llevaron todo el fruto del trabajo de varios meses en los yerbales. “Motochorros” asaltaron una heladeríaDos “motochorros” asaltaron una heladería de Oberá a punta de cuchillo y se llevaron alrededor de 3 mil pesos en efectivo, luego de intimidar y amenazar de muerte a las dos empleadas que atendían en el local al momento del hecho.Fuentes policiales informaron que todo sucedió a última hora del viernes, alrededor de las 22.45, en un local de la firma “Sei Tu”, emplazado sobre calle Córdoba casi 9 de Julio.A esa hora, la heladería era atendida por dos empleadas de 35 y 19 años, a quienes les llamó la atención la llegada de una motocicleta que estacionó frente al local vidriado.Del rodado bajó uno de los jóvenes, quien sin quitarse el casco les pidió que le sirvieran medio kilo de helado. Sin embargo, la “actuación” duró poco y nada: enseguida, el reciénvenido develó sus verdaderas intenciones y extrajo de entre sus prendas de vestir un cuchillo tipo puñal.Con ese arma blanca, el delincuente amedrentó a las heladeras y les exigió la entrega de dinero. Si no lo hacían, les dijo, pagarían con su sangre.Sin más opciones, las empleadas no tuvieron más que entregarle al malviviente una suma cercana a los 3 mil pesos en efectivo.Con el botín en sus manos, el forajido guardó el puñal, regresó a la motocicleta y huyó junto a su cómplice perdiéndose en las oscuras calles de la zona.Una vez que se recuperaron, las empleadas de la heladería -quienes afortunadamente no sufrieron lesiones- dieron aviso a la Policía sobre lo que había sucedido.





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