POSADAS. La ley apícola provincial prohíbe las colmenas dentro de las ciudades aludiendo a que en esencia serían riesgosos. Ahora bien esto se contrapone con la realidad. Esta demuestra que la Capital provincial posee muchísimas colmenas naturales metidas en troncos, postes de luz, techos de las casas, en patios, en tambores, tanques viejos…y la lista sigue.“Es natural que la persona que se dé cuenta que en su casa hay una colmena se asuste y quiere que desaparezca. Quizá la colmena estuvo allí varios años y las abejas nunca picaron a nadie, pero el solo hecho que la gente se entere de su existencia piden que las exterminen y demás”. En estos términos se refirió el apicultor Edmundo Gabús, creador de una asociación local, Apicultores del Barrios Santa Rita, que se encarga de retirar gratuitamente a las abejas de las casas. “Tengo un razonamiento muy particular, sostengo que no debería molestar a nadie que ellas usen el patio de una casa para producir su miel. Sin embargo pueden poner nerviosa a la gente”.Contó que esta semana tienen en espera dos casos, una en la zona de Tacuarí, a la altura de la comisaría Segunda y la otra en el barrio Palomar. “Las colmenas tienen un radio de acción de 500 metros y utilizan un área de 80 hectáreas para acopiar el néctar. Para que las colmenas alcancen cierto grado de crecimiento Gabús contó que reciben un promedio de dos a tres pedidos semanales, “lo cual es muchísimo y en época primaveral suelen ser el doble”. Sobre cómo desempeñan la tarea y qué hacen con las abejas después, este apicultor del Inta sostuvo que al retirar la colmena esta se debilita “por las circunstancias. Las tengo en mi domicilio por un lapso de tiempo para verificar que volvió a crecer y luego las llevo al campo a trabajar. En ese tiempo ellas se comportan de forma mansa porque están estresadas, tienen miedo de morir lo cual hace posible que estén tranquilas. Eso me permite tenerlas en el patio hasta que se recompongan”. Una particularidad está dada por cómo gestionan las abejas luego de que las “rescatan”, ya que como generalmente la asociación brinda cursos de apicultura cuentan con personas interesadas en poner a trabajar las colmenas.“Las regalamos a apicultores en formación o formados para que puedan aprovechar la producción. La naturaleza nos provee gratuitamente de enjambres de abejas y nos proveen de un producto noble que los apicultores nos encargamos de que sean saludables para el consumo humano”, explicó.




Discussion about this post