PIÑALITO NORTE, San Antonio. Rosa Mendoza, mamá de Priscila (10 años), hizo un relato de los pesares y necesidades que padece la familia a raíz del trágico accidente automovilístico sufrido años atrás, cuando ambas salvaron la vida milagrosamente, pero con secuelas que aún les dificultan el cotidiano vivir.“Fue uno de los momentos más difíciles de mi vida”, afirmaba Rosa en una parte del informe publicado por PRIMERA EDICIÓN el último domingo, y seguía diciendo: “yo internada en Eldorado y mi hija lejos, muy lejos en Buenos Aires, además de los dolores que yo tenía, la angustia de no poder estar con ella”.La desesperación de Rosa estaba dada por la imposibilidad de juntar los fondos necesarios para la cirugía que le salvaría a su pequeña hija la visión.“Estuve 9 meses en silla de ruedas, cuando la fui a buscar a Buenos Aires yo estaba postrada todavía, por suerte las dos seguimos vivas”, expresaba en otro párrafo.Inmediata reacciónMara del Valle, de la Fundación Energer, reside en Posadas y el domingo al ver la nota en este matutino, inmediatamente decidió que a través de esa entidad podrían canalizar ayuda para Rosa y Priscila.“Estábamos leyendo el diario con mi marido y no pudimos menos que conmovernos ante la necesidad de esta familia, ese mismo día me contacté con los directivos de la fundación, les expliqué el caso y tomamos la decisión de acercarnos para colaborar”, relató Mara.“Yo vengo de una familia de la colonia”, prosigue Mara, “viví las necesidades, las sufrí y hoy que por suerte mi situación es otra y me permite colaborar con aquellos que necesitan, lo hago con muchas ganas, llevo 15 años haciéndolo, caminando, recorriendo, sin ningún padrinazgo político, de manera independiente, tratando de brindar ayuda allí donde es necesario. Te digo que en muchos lugares se nota que el Estado está ausente, hay mucha pobreza, mucho hambre, muchas necesidades”.Y así fue que Mara, su esposo Miguel Angel, y su sobrino Gonzalo, se trasladaron más de 300 km para llegar hasta Piñalito Norte con el objeto de acercarle a Rosa y Priscila la ayuda proveniente de la fundación. Grandes fueron la sorpresa y emoción de Rosa cuando vio llegar la camioneta hasta la puerta de su humilde hogar y Mara le explicó los motivos de la visita.Emoción y agradecimientoMara, acompañada por Miguel Ángel y Gonzalo, y en representación de la fundación le entregaron a Rosa un cheque, mercadería y colchones, colaborando fuertemente con las necesidades de la familia.“No lo puedo creer”, expresó Rosa y repitió: “no lo puedo creer, gracias, muchas gracias” y explotó en un llanto, que lleva años conteniéndose y que ante la buena nueva liberó toda esa tensión acumulada. “No tengo más que palabras de agradecimiento, yo sentía que nunca iba a poder devolverle la vista a mi hija y ahora siento que sí vamos a poder, que ella podrá recuperar su ojo, llevar una vida normal, sin tanto dolor y sufrimiento. Gracias, mil gracias de nuevo”, dijo. Una serie de buenas noticiasContenta aún por la gran ayuda recibida, Rosa, que también expuso su cuadro en una FM local (radio San Martín) no salía de su asombro pues ese mismo día se contactaron con ella desde el municipio y desde Salud Pública: “gracias a PRIMERA EDICIÓN es como si nuestra vida hubiera dado un vuelco y tanto tiempo de sufrimiento hubiese llegado a su fin”, expresaba. “Hoy me contactaron de Salud, me dijo el doctor Cáceres que estaba viajando a Posadas para conseguir un turno para Priscila y el intendente Benítez ( San Antonio) me manifestó su apoyo y que buscará conseguir ayuda para nosotros”.




Discussion about this post