SAN VICENTE. A partir de la cáscara de pino, que se constituye en el subproducto de la madera, técnicos del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), junto al aporte del Estado provincial y otras instituciones, desarrollaron una fábrica de sustrato para darle utilidad a los desechos de los aserraderos en esta localidad y reducir los costos. Funcionarios del gobierno de la provincia y trabajadores de este emprendimiento, recorrieron las instalaciones y pusieron en marcha la maquinaria para observar su funcionamiento y conocer los pasos del proceso de producción de sustrato, se detalló desde el Ministerio del Agro a través de un comunicado.En los tiempos actuales de la agricultura moderna, la producción de plantines de distintos cultivos como tabaco, yerba mate o en actividades como la forestación, la floricultura y la horticultura, es un hecho. Por este motivo, la utilización del sustrato elaborado a partir de los residuos forestales resulta fundamental ya que permite reducir el uso de la tierra de bosques nativos, y a su vez evitar el desequilibrio que eso supone en el medioambiente. El gerente de producción de la planta, Daniel Piccini Antón, explicó que la fábrica comenzó a funcionar en mayo de este año con un proceso de afinación de maquinarias. El objetivo es fabricar unas 300 toneladas, que se traducen en 600 mil litros de sustrato al mes, para satisfacer las necesidades en todos los cultivos. Para el próximo año pretenden que el producto se encuentre a pleno en la línea de comercialización.Costos de producciónEn cuanto a los costos de producción, Piccini dijo que “lo que más incide es el flete, en un 60%. El costo de la cáscara es de 41 pesos por tonelada, pero el precio asciende a 150 pesos con los costos de fletes”. Recordó que si bien ya existen algunos aserraderos de la zona que comenzaron a separar la cáscara de pino de otros residuos, la mayoría aun cuenta con cáscaras en estado de descomposición avanzado, lo que hace que no sea un material deseable y obligue a que, por el momento, la materia prima llegue a San Vicente desde Leandro N. Alem.Posibles mercadosEn cuanto a la comercialización, el gerente de producción explicó que ya existen mercados: desde Buenos Aires, solicitaron 500 toneladas mensuales y también las cooperativas y empresas tabacaleras de la provincia demandan este producto. El proceso de elaboraciónLa cáscara llega al playón de la planta elaboradora y se somete a una molienda, que es mezclada con un fertilizante hidrogenado para bajar la relación carbono- nitrógeno. Luego, esta molienda es llevada a otro playón y con una pala se mezcla con urea y cada treinta días se remueve y humedece, a través de un sistema de riego al voleo, que permite que los microorganismos aeróbicos actúen y descompongan el material. La etapa de descomposición lleva entre 6 o 7 meses.Luego de este tiempo, se vuelve a moler. Se le agrega productos de material calcáreo para controlar en PH y pasa a la etapa donde se definen los tamaños que tendrán las partículas de cáscara molida, que varían según el uso que se aplique en cada cultivo. Después, la molienda pasa a una balanza electrónica donde se envasa en bolsas de 30 kilos, listas para comercializar. Cabe destacar que este modelo de fábrica es uno de los únicos en el país, y la tecnología aplicada en el procesamiento es totalmente industria local. “Es un desafío porque el sustrato tendrá una tecnología en el proceso, desarrollada por técnicos locales en base a las necesidades locales”, destacaron.




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