POSADAS. Las primeras pericias realizadas en el epicentro del lugar donde se desató el incendio que afectó a un sector importante del edificio de la Dirección de Tránsito Municipal establecieron que Nilda Espíndola, la empleada que pereció atrapada por el furor de las llamas, tenía el cuerpo completamente empapado en combustible.“Por lógica, o se roció ella o la rociaron”, indicó ayer uno de los investigadores asignados al caso, confirmando las dos teorías que giran en torno al caso: se trató de un suicidio o de un homicidio.La Justicia, en simultáneo, recogió el testimonio de testigos que aseguran haber escuchado una fuerte discusión entre Espíndola y quien era su jefe, Carlos Javier Brousse, antes de que salieran las primeras bocanadas de humo y llamas del interior de la oficina de Tránsito Municipal.Y aclararon que en ningún momento se escucharon gritos de auxilio, de socorro o algo por el estilo.Nada que hiciera presuponer que ella o él estuvieran en peligro, como es lógico que suceda si enfrente hay una persona decidida a quemarlos con nafta.Por esta razón, la teoría de un suicidio a lo bonzo de parte de la mujer es la que tiene mayor solidez, aunque no es la única.Quizás en el segundo puesto de la lista aparece la hipótesis de un homicidio.El juez de Instrucción 2 de Posadas, César Yaya, se mostró prudente ayer y declaró que prefiere aguardar el resultado de las pericias finales para analizar el contexto general y hablar de causas o motivos.Lo cierto es que, a esta altura de los acontecimientos, nadie habla de un accidente. El incendio se desató el martes, alrededor de las 11, en una oficina cuya ventana da a la calle Córdoba, a la altura de la esquina con Lanusse.Espíndola murió calcinada. Su jefe Brousse sobrevivió, aunque con más del 90% del cuerpo quemado.Una versión del hecho indicó, el mismo martes, que este hombre logró escapar de la oficina pero al ver que Espíndola no salía, decidió reingresar. Así habría sufrido la mayoría de las quemaduras por las que su vida ahora pende de un hilo. Estado críticoCarlos Javier Brousse, el funcionario municipal que sobrevivió de milagro al incendio en la Dirección de Tránsito comunal, continuaba anoche en estado crítico en el área de cuidados intensivos del sanatorio Nosiglia.Como se informó en un principio, presenta quemaduras en más del 90% del cuerpo.La principal complicación radicaría en las vías aéreas respiratorias, consignó una fuente consultada por este Diario.El mismo día de la tragedia, Maximiliano Brousse, médico y hermano del paciente, contó a PRIMERA EDICIÓN que las chances de sobrevivir son de un 40%.Brousse compartía la misma oficina con Nilda Espíndola.





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