Capitão Leônidas MARQUES, Brasil. Unos 500 pobladores organizados lograron paralizar las obras correspondientes a la etapa inicial de la represa Baixo Iguaçu, que se estaban realizando en obrajes de esta ciudad. Se trata de la usina que estará ubicada sobre el río Iguazú, entre los municipios de Capanema y Capitão Leônidas Marques, a 100 kilómetros de las Cataratas del Iguazú y a metros del Parque Nacional Iguazú, de Brasil.La toma del obraje tuvo lugar a principios de esta semana, cuando la columna de vecinos irrumpió en la zona de obras, reclamando por las violaciones a los derechos de los afectados e incumplimientos de acuerdos por parte del consorcio constructor. La acción directa fue organizada por cinco asociaciones sociales: la Comisión de Afectados por la Represa Baixo Iguaçú; el Movimiento de Afectados por Represas (en portugués la sigue es MAB); la Comisión Pastoral de la Tierra, ASSEOSOAR y Crisol.“Esta represa afectará a poblaciones de Capitão Leônidas Marques, Capanema, Realeza, Planalto e Nova Prata do Iguaçu, y se empezaron a hacer trabajos en la zona sin la menor consulta a las poblaciones afectadas. Están atropellando. Once familias ya fueron desalojadas para que se hiciera el obraje. Ahora tomamos el lugar para paralizar las obras y reclamar que se cumplan los acuerdos y se reabra la consulta popular antes de seguir con la obra de manera arbitraria y pasando por arriba de la población afectada”, indicó a PRIMERA EDICIÓN uno de los coordinadores de los afectados por Baixo Iguaçú.Los trabajos en la zona habían comenzando en julio. La inversión total fue estimada en 1.600 millones de reales, algo más de 700 millones de dólares. La construcción está a cargo de un consorcio privado formado por el tridente empresarial Iberdrola, Previ y Copel.“Es la mayor obra en nuestro municipio, espera hace más de diez años y ahora se vuelve realidad gracias al gobierno de Paraná. La construcción de la usina va a crear empleos y ayudar al desarrollo de la región”, había afirmado el mes pasado, la intendenta de Capanema, Lindamir Denardin.Pero nada de eso ocurrió. Según apuntan los afectados en lucha, “desde que empezaron los trabajos acá corremos riesgos. Hay explosiones cercanas, mucho movimiento de vehículos a gran velocidad, y ni siquiera se sabe qué va a pasar con nosotros, no reconocen ninguno de nuestros derechos, nos quieren echar sin nada como hicieron en la historia de Brasil con más del 80% de los afectados”.Desde el MAB, informaron que a la toma del obraje- que persiste, fue acompañada por un petitorio que incluyó los siguientes puntos: “revisión del plano básico ambiental, ya que existe contradicciones con la cantidad de afectados”; “reempadronamiento de afectados, por que se empadronó en 2008 y dejando afuera a muchas familias que hoy se ven afectadas”; “apertura de mesa de acuerdos, nuevos términos de acuerdo”; “Plan urbanístico para Marmelandia, zona de relocalización”; “propuesta y garantía de indemnización para agricultura y comercio”; “Nueva escala de precios de los terrenos”.Esta y otras demandas serán entregadas esta semana a los máximos representantes de un puñado de organismos públicos regionales y nacionales. Segunda toma en un mesLa toma del obraje de la represa Baixo Iguaçú, representa la segunda acción directa de estas características en los últimos treinta días. Es que en agosto de este año, un grupo de pobladores de la localidad de Alecrim -donde se pretende instalar sin consenso social, la usina Panambí- tomaron el obrador y obligaron a la retirada a las máquinas del consorcio llamado a realizar estudios de factibilidad en el lugar. En el día de hoy, vecinos de Alecrim y otras ciudades aledañas, mantendrán una importante reunión en Alecrim, en la cual analizarán el contexto de la lucha y las acciones a seguir para mantener el reclamo para desterrar el proyecto hidroeléctrico Garabí y Panambí.




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