COTIA, SÃO PAULO, Brasil (Sergio Alvez, enviado especial). Cerca de 3 mil personas arribaron ayer al Centro Municipal de Campismo (Cemucam), ubicado en la ciudad de Cotia, para participar de lo que fue la apertura del Encuentro Nacional de Afectados por Represas, que en esta edición cuenta con la participación de contingentes provenientes de todas las regiones de Brasil, delegaciones de más de siete países latinoamericanos y un grupo de personas que arribó desde Misiones; en representación de la Asociación de Trabajadores Del Estado (ATE) y Vecinos Autoconvocados de Azara.El encuentro tendrá una duración de cinco jornadas, en las cuales habrá un gran número de disertaciones, conferencias, charlas, exposiciones, intercambios de experiencias y espectáculos artísticos. “El objetivo del encuentro es fortalecer lazos entre todos los afectados por represas, tanto en Brasil como en otros lugares, y definir acciones concretas”,n indicaron desde el equipo de organización.Mañana, a las 17, será el turno de la delegación misionera, que expondrá acerca de las consecuencias que generó y genera la represa Yacyretá y los alcances de la lucha contra los proyectos hidroeléctricos Garabí y Panambí. MultitudDesde tempranas horas de la mañana comenzaron a arribar al predio colectivos de diversas procedencias. El lugar donde se lleva a cabo el encuentro es un parque natural, que consta de 24 hectáreas, entre senderos, un remanente de la selva paranaense -conviven 120 especies de fauna autóctona- y sectores dotados con infraestructura básica, donde se montaron enormes carpas que albergan a los participantes. Se estima que en las siguientes jornadas la cantidad de asistentes superará las 5 mil personas.La ciudad de Cotia cuenta con 220 mil habitantes y, según datos recientes del Instituto Brasilero de Geografía y Estadísticas, es una de las tres ciudades que mayor crecimiento demográfico experimentó en todo Brasil. “Más derechos y menos represas” Consultado por PRIMERA EDICIÓN, un referente de la coordinación nacional del Movimiento dos Atingidos por Barragens (MAB), organizadores centrales del encuentro, señaló: “El Estado brasileño, en toda su historia de construcción de represas, nunca tuvo como prioridad establecer políticas serias y verdaderamente compensatorias para las poblaciones afectadas. Todas las conquistas que se han conseguido para reparar en parte el gigantesco daño social, económico, psicológico, ambiental, sanitario y cultural que las represas han causado a cientos de miles de brasileños, se han dado gracias a la lucha organizada, que sigue creciendo cada vez más”.Jorge Cardoso (54), agricultor de Alecrim, ciudad que recientemente a base de resistencia logró paralizar trabajos previos de la hidroeléctrica Panambí -que también afectará vastas zonas ribereñas de Misiones- comentó que “vinimos porque necesitamos sumar fuerzas, juntos podremos parar estos atropellos. Quieren hacer la represa, echarnos de nuestras tierras, donde vivimos siempre, y ni siquiera se aceraron a conversar con nosotros”.




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