POSADAS. A poco más de un mes del suicidio de su esposo, Cristina González, una mujer de 31 años con seis hijos (uno es discapacitado), sigue sufriendo las consecuencias de la partida de Isaías. El mes pasado PRIMERA EDICIÓN contó la dramática situación de esta mujer que se encuentra gestando el séptimo mes de embarazo y quien desde que su esposo se suicidó no recibió ayuda psicológica, tampoco sus hijos. Sí alimentos y parte de una vivienda que le construyeron en el barrio San Jorge, donde habita con sus seis hijos. “La verdad es que anímicamente estoy muy mal y mis chicos también. Hay veces que la nena de cuatro años me pregunta por su papá o se impacienta a la hora que él (por Isaías) tenía que llegar de su trabajo”, comentó Cristina a este medio. El marido de la mujer no tenía un trabajo fijo y solamente vivían de las changas que realizaba en el día. Abrumado por la situación e inmerso en una crisis por la falta laboral, Isaías tomó la determinación de quitarse la vida. Esta situación todavía no fue superada por Cristina: “Estoy triste, sólo mis hijos me dan fuerzas para seguir, porque ellos ya perdieron a su padre y si encima me voy yo qué van a hacer”, se preguntó la mujer, quien admitió que necesita la ayuda de sus amigos y familiares para subsistir. “Mi hermano me escribe mensajes al celular o viene a visitarme de vez en cuando, porque no puede todos los días. Él debe tener miedo que yo haga lo mismo, pero no pienso resignarme. Quiero que mis hijos vivan mejor”, dijo. En cuento a la casa, Cristina contó que el Ministerio de Desarrollo Social le construyó parte de la vivienda, en especial la pared que estaba destruida y sin techo. “Ellos hicieron muchísimo por mí y mi hijos, no sólo me construyeron la pared, sino que también me trajeron camas, colchones, frazadas y otras cosas. Además se acercó la gente del Iprodha para donarnos cosas, en eso estoy muy agradecida”, afirmó Cristina. Sin embargo y ante la falta de trabajo pidió la colaboración de aquellas “personas a las que les sobre ropa, abrigos, zapatillas para mis chicos”. La mujer contó a este diario que cobra la asignación familiar y que también recibe una pensión, pero aclara que es muy poco y que solamente alcanza para la comida de los chicos. “Aveces van al comedor, porque no nos alcanza”, cerró.





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