ROMA, Italia (AFP-NA). La condena definitiva e inapelable de Silvio Berlusconi a una pena de cárcel golpea a la derecha italiana y pone en peligro la inédita y frágil coalición de gobierno entre la izquierda y el partido de Il Cavaliere.“El Gobierno está en peligro” tituló el diario Il Messaggero mientras con tono cínico el diario Il Fatto Quotidiano resumió: “El Gobierno es un muerto que camina”.Tres meses después de que Enrico Letta asumiera el gobierno tras el pacto alcanzado en abril entre las dos mayores formaciones políticas, el Pueblo de la Libertad (PDL, derecha) de Berlusconi y el Partido Democrático (PD, izquierda) para sacar al país de la crisis económica y social que atraviesa tras unas elecciones ajustadas, vuelve a reinar la incertidumbre en Italia.“Y ahora, ¿qué va a pasar?”, es la pregunta que prevalece en los medios políticos pero que por ahora ha quedado sin respuesta.El multimillonario político que reaccionó con ira a la decisión judicial, acusó a los magistrados de perseguirlo desde que se lanzó a la política hace veinte años.Pero debido a que la condena impide a Berlusconi presentarse como candidato a las elecciones por seis años, el líder de la derecha italiana intentará mantener su curul de senador hasta el término de la legislatura, en 2018 y evitar elecciones anticipadas por la caída del gobierno.Berlusconi, que ha invitado a sus huestes a la calma y advertido en varias ocasiones que no piensa retirar el apoyo al gobierno de coalición si lo condenaban, hasta ahora ha frenado el deseo de sus parlamentarios de renunciar en masa y generar una crisis política.“Los asuntos judiciales de Silvio Berlusconi no serán un problema para el gobierno”, anunció la moderada Mara Carfagna, ex ministra de Berlusconi. Si Il Cavaliere, -título que pierde con la condena- decide “salvar el gobierno” de coalición nacional, se descargará de manera astuta sobre el PD, el cual deberá explicar a su electorado las razones por las que pacta con un condenado por fraude fiscal, subraya Marcello Sorgi, editorialista del diario de Turín, La Stampa. “¿Con qué autoridad el Gobierno me va a pedir que no engañe al fisco si se alió con un evasor de impuestos para poder estar en el poder?”, se interrogaba ayer un oyente en un programa de radio.“Imposible que el PD mantenga su pacto con Berlusconi”, comentó por su parte Nichi Vendola, líder del partido Izquierda y Libertad (SEL), cercano al PD. El primer ministro Letta invitó inmediatamente a mantener “la serenidad” por “el bien del país”, mientras los dos partidos convocaron reuniones urgentes para examinar la situación.Además de la estabilidad de la coalición al poder, lo que está en juego es el futuro de Berlusconi, quien ha marcado los últimos veinte años de vida política.“La condena termina por marginar de la vida parlamentaria al magnate. A partir de hoy entramos en la era postBerlusconi”, comentó Stefano Folli, en su columna en el diario económico Il Sole24Ore.“Se cerró una era”, sostiene Sorgi. “Debe reconocer que la Corte de Casación escribió la palabra fin a su carrera y administrar bien su salida del escenario”, sostiene el editorialista. “El problema no es si sale del escenario, ni cuándo lo hará, sino cómo lo hará”, explica.Pero el hombre que se ha salvado de todo tipo de escándalos y meteduras de pata, que ha resistido a presiones, denuncias y pleitos, suele salir airoso, por lo que todos mantienen una cierta prudencia.“Los que creen que Berlusconi está acabado se equivocan”, sostiene Giovanni Orsina, profesor de ciencias políticas de la universidad LUISS de Roma.Respetando su estilo y pese al duro golpe sufrido, Berlusconi mostró en un mensaje video divulgado pocas horas después de su condena su lado más combativo: “Hay que seguir la lucha, seguiré en la política”, dijo.El ex primer ministro aseguró que no se rinde y por eso insistió en la vuelta de su antiguo partido, Forza Italia, que se fusionó en 2009 en el actual Pueblo de la Libertad (PDL).




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