OBERÁ. El caso saltó a la luz el 29 de enero pasado y causó conmoción en la Zona Centro específicamente, porque el acusado era pastor de una congregación evangélica y la víctima su hija, a la que abusaba sexualmente desde niña. Pero no sólo eso. Registraba cada secuencia de perversión en imágenes de video y las guardaba en la computadora familiar.Ahora no sólo deberá rendir cuentas ante Dios, sino ante la Justicia terrenal. Será en audiencias de debate oral, aunque a puertas cerradas, en el Tribunal Penal 1 de Oberá. La primera audiencia se desarrollará el 13 de este mes. El tribunal estará compuesto por los camaristas José Pabo Rivero, Francisco Aguirre y Lilia Avendaño.La denuncia fue radicada por la propia víctima, el 29 de enero pasado. Con veinte años contó a los investigadores que los abusos comenzaron cuando tenía tan solo trece.La división Investigaciones, dependiente de la Unidad Regional II, allanó el domicilio del religioso, situado en barrio Schuster de Oberá, y procedió al secuestro, entre otros elementos probatorios, de la computadora familiar.Los investigadores quedaron sorprendidos cuando requisaron el disco rígido de la misma y encontraron las filmaciones de los abusos, tal como había relatado la muchacha.En la ocasión también se llevaron un pent-drive en cuyo interior se encontró material pronográfico.La contundencia de las pruebas en contra del pastor, cuya conducta parecía la de un lobo en medio de un rebaño, hizo que la causa avanzara sin contratiempos hacia el debate oral.Así, a poco más de seis meses, el caso llega a esa instancia.Por tratarse de un delito de instancia privada, el juicio se llevará a cabo a puertas cerradas, fundamentalmente para conservar la integridad física y psicológica de la víctima.Fuentes de la causa no descartaron la posibilidad de que el hecho termine en juicio abreviado, aunque por el momento se trate nada más que de una especulación. En IguazúUn electricista de 57 años fue detenido el martes en Puerto Iguazú, acusado de someter sexualmente y bajo amenazas de muerte a un niño de trece, al parecer nieto de su concubina, consignó ayer el departamento Prensa de Jefatura.La denuncia policial fue radicada por la madre del menor, quien afirmó que los vejámenes sucedían cada vez que su hijo iba a la casa de la abuela, en el barrio 1º de Mayo, de Puerto Iguazú.Tras la correspondiente denuncia, el juez de Instrucción 3 de esa ciudad, Juan Pablo Fernández Rissi, dispuso la detención preventiva del sospechoso.Al parecer, el electricista fue interceptado por una comitiva de la división Investigaciones cuando llegaba a su domicilio.Eran alrededor de las 19 del martes cuando se procedió a la localización y captura.Mientras la Justicia aguarda el momento más oportuno para recepcionar el testimonio en Cámara Gesell, se dispuso que sea asistido y contenido por profesionales del Cuerpo Médico Forense de la provincia, concluyó el portavoz consultado por este Diario.




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