ROMA, Italia (AFP-NA). La Corte de Casación se pronunciará de un momento a otro sobre la condena al ex primer ministro y magnate de las comunicaciones Silvio Berlusconi, una sentencia que podría poner fin a su carrera política y que pone en peligro la actual coalición de gobierno de centro-izquierda.La Corte deberá confirmar o no la condena a Berlusconi a cuatro años de cárcel por fraude fiscal en la adquisición de derechos televisivos para su imperio audiovisual Mediaset y a cinco años de inhabilitación a ejercer cargos públicos. Los magistrados comenzaron a examinar el caso y pueden tomarse uno a dos días para confirmar o no la sentencia, que inhabilitaría al líder indiscutible de la derecha italiana y magnate de las comunicaciones, quien ha sido tres veces primer ministro.“El día del juicio” tituló el influyente diario Il Corriere della Sera, mientras La Stampa recalca que el veredicto constituye un “obstáculo gigante que paraliza la máquina política” de Italia. Según la prensa local, los magistrados pronunciarán el veredicto entre hoy o mañana. Los abogados defensores de Berlusconi decidieron no pedir el aplazamiento.El Tribunal de Milán confirmó en mayo pasado la condena a cuatro años de cárcel del ex primer ministro italiano por fraude fiscal por el “caso Mediaset”, pero la rebajó a un año gracias a una amnistía. Berlusconi, de 76 años, fue juzgado por aumentar artificialmente el precio de los derechos de difusión de filmes, comprados por sociedades pantalla de su propiedad y vendidos a su imperio audiovisual Mediaset, un sistema que permitía al grupo reducir los beneficios en Italia y pagar menos impuestos. Se calcula que el fisco dejó de recibir unos 7 millones de eurosNadie se atreve a apostar sobre la decisión de la corte, cuyas decisiones no pueden ser impugnadas. La posible confirmación de la condena genera mucho nerviosismo entre la clase política italiana, en un momento particular tras el pacto alcanzado en abril entre las dos mayores formaciones, el Pueblo de la Libertad de Berlusconi y el Partido Democrático, para sacar al país de la crisis económica y social que atraviesa tras unas elecciones ajustadas, que no dieron un vencedor claro.




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