RÍO DE JANEIRO (AFP-NA-DyN-Medios Digitales). El papa Francisco concluyó ayer su visita a Río de Janeiro en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud, evento en el que convocó a alrededor de tres millones de personas en total.A las 19.30, hora local, partió en un avión de la aerolínea Alitalia con destino a Roma, tras llegar al aeropuerto de Río a bordo de un helicóptero. “En este momento comienzo a sentir un inicio de saudade (nostalgia). Saudade de Brasil, este pueblo tan grande y de gran corazón, este pueblo tan amigable. Saudade de la sonrisa abierta y sincera que he visto en tantas personas, saudade del entusiasmo de los voluntarios”, destacó al pronunciar el discurso de despedida en el aeropuerto del Galeao.“Saudade de la esperanza en los ojos de los jóvenes del hospital San Francisco. Saudade de la fe y de la alegría en medio a la adversidad de los residentes en Varghina”, agregó.Francisco dijo tener “la certeza de que Cristo vive y está realmente presente en el quehacer de innumerables jóvenes y de tantas personas” con las que se encontró “en esta semana inolvidable”, sostuvo, y agradeció “la acogida y la calidez de la amistad” que le fue demostrada.Tras insistir en que la JMJ fue “una verdadera experiencia de crecimiento en la fe”, recordó que los “protagonistas de este gran encuentro” fueron los jóvenes, por lo que pidió a Dios que “los bendiga por este testimonio tan bello de participación viva, profunda y festiva en estos días”.El Papa destacó el “testimonio de alegría y de servicio” y los llamó a “demostrar con la vida que vale la pena gastarse por grandes ideales, valorar la dignidad de cada ser humano, y apostar por Cristo y su Evangelio”.El Papa se comprometió a seguir “alimentando una esperanza inmensa en los jóvenes de Brasil y del mundo entero. Por medio de ellos, Cristo está preparando una nueva primavera en todo el mundo”. “Yo he visto los primeros resultados de esta siembra, otros gozarán con la abundante cosecha”, manifestó.“Hasta pronto, un pronto ya muy nostálgico (saudadoso)” y pidió, como es su costumbre “rezar” por él. “El Papa necesita la oración de todos ustedes. Un abrazo a todos. Que Dios les bendiga”, concluyó momentos antes de abordar el avión, donde estaba previsto que los periodistas que lo acompañaban de regreso a Roma pudieran hacerle 15 preguntas, según les había adelantado el vocero vaticano, Federico Lombardi.“El matrimonio está de moda”Horas antes, luego de la misa multitudinaria en Copacabana y al hablar ante los voluntarios de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa reivindicó el matrimonio cristiano.El pontífice llamó a los jóvenes que asistieron a los peregrinos de la JMJ a “santificarse construyendo una familia mediante el sacramento del matrimonio”.“Hay quien dice que hoy el matrimonio está pasado de moda”, alertó y preguntó a los jóvenes si así lo creían a la vez que arengó al auditorio a un “no” como respuesta.El Papa insistió en pedirles que “sean revolucionarios, que vayan contra la corriente, sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente”, resaltó.“Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes, atrévanse a ir contracorriente. Atrévanse a ser felices”, exclamó.El pontífice cerró ese breve encuentro con los voluntarios en el Rio Center con su frase habitual: “recen por mí”. Luego se dirigió a la reunión de despedida que le ofrecieron Dilma Rousseff y Cristina Kirchner. “Los obispos han de ser pastores”Poco antes de partir de Río de Janeiro para regresar al Vaticano, el papa Francisco participó ayer de un encuentro con el comité del Celam, el Consejo Episcopal Latinoamericano, en el Centro de Estudios de Sumaré, donde resaltó la importancia del misionero en América Latina y el Caribe.“Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristiano, es precisamente la misionaridad”, dijo ante los prelados latinoamericanos. “La misión continental tiene dos dimensiones: programática y paradigmática. La programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de carácter misionero. La paradigmática, a su vez, implica colocar en la clave misionaria la actividad habitual de las Iglesias particulares”, indicó el Sumo Pontífice.El Papa señaló, además, que los retos actuales de los discípulos misioneros son fundamentalmente dos: “La renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual”. A su vez, sostuvo que deben pensar en las periferias, no en el centro. “El discípulo del misionero es periférico”, remarcó.Por otro lado, Francisco reflexionó sobre el papel de los obispos. “Han de ser pastores, cercanos a la gente, padres, hermanos, pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, tanto interior como exterior”, afirmó.“Deben ser hombres que no tengan psicología de príncipes, que no sean ambiciosos, que sean esposos de una iglesia sin estar a la expectativa de otra, esperando la promoción. Deben velar por la esperanza de su pueblo”, añadió. Según criticó, existen en América Latina y el Caribe pastorales que se ocupan más del trabajo burocrático. “Son pastorales lejanas… por supuesto sin cercanía, sin ternura sin caricia. Se ignora la revolución de la ternura”.El papa dijo que la Iglesia brasileña ha aplicado con originalidad el Concilio Vaticano II (1962-1965), que adaptó la Iglesia a los tiempos modernos y cambió su perfil cerrado y doctrinario hacia el de una Iglesia pastoral.Sin embargo, señaló que en esa aplicación adoleció de “enfermedades infantiles”, lo que fue interpretado como una referencia a la Teología de la Liberación, que llevó a muchos católicos y miembros del clero a integrarse a movimientos revolucionarios en las décadas del 60 y 70.




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