POSADAS. En agosto la emprendedora Nilda Aguilera debe empezar a devolver el microcrédito con el que ayudó a su familia a establecer y poner a funcionar una carpintería para enfrentar la debacle económica. En total serán 24 cuotas de 400 pesos, que si pagan a término “nos bonificarán la última”, según contó a PRIMERA EDICIÓN. Con el dinero otorgado, Nilda pudo equipar la carpintería familiar, cuyo trabajos hacen furor en las ferias productivas. Su historia es simple y compleja a la vez; hasta hace unos años, ella y su esposo realizaban con bastante dificultad algunos trabajos manufacturados de carpintería que les servían para hacer unos pesos de diferencia “y la verdad -confió a este diario-“nunca creí que los cursos de carpintería que realicé en Itaembé Miní me iban a abrir las puertas para establecer el negocio”.Como explicó Nilda, las cosas no resultaron “tan fáciles” para el matrimonio, pero tenían una base: ambos eran hijos de carpinteros, así que más o menos una idea tenían de lo que querían hacer, ya que estaban interiorizados en lo gajes del oficio. “Hace un par de años comenzamos con la carpintería, pero por una cuestión de recursos e infraestructura empezamos el negocio sólo reparando algunos viejos muebles para algunos amigos o para la casa, pero gracias a Dios pudimos ampliar el proyecto y esto nos abrió el camino para la fabricación de muebles, a lo que nos dedicamos, pero también hemos abierto un nicho de fabricación y venta de utensilios de cocina, que vendemos con muy buena aceptación en el Mercado Concentrador de Posadas”. La mujer atiende un pequeño puesto de martes a sábados, con muy buena salida, aseguró. “En las ferias tienen muy buena recepción; son fáciles de transportar a los mercados y resultan muy prácticos para quien quiere hacer un buen regalo”, contó la mujer. El sistema de ambos es bastante práctico: la fabricación de muebles se realiza mediante un sistema en base a pedidos y entrega previa de dinero, según la medida, modelo, color y madera que guste el cliente. “Fabricamos todo lo que nos piden, siempre que sean de madera, pueden ser rústicos, elegantes, como quieran, desde estantes, bibliotecas a placares o camas. Cuando comenzamos casi todo se hacía de forma artesanal, mediante los microcréditos pudimos comprar herramientas que permiten hacer las terminaciones de todo lo que fabricamos, para darle una distinción al trabajo”, describió Nilda.




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